Cualidades de un buen coach

Cualquier profesional que se dedica desde hace tiempo al ámbito del coaching debe tomar conciencia de que no puede quedarse estancado en la comodidad de su experiencia, al igual que aquellos profesionales que dan sus primeros pasos en este sector, deben ser conscientes de que las competencias de un buen coach van mucho más allá del currículum formativo. Hay cualidades y actitudes que debes potenciar y en este artículo, me gustaría enumerar aquellas que son un beneficio para uno mismo.

En definitiva, antes de ser coach de otra persona también debes ser capaz de dirigir tu vida. ¿Qué cualidades debes potenciar como coach?

1. No pierdas de vista la persona que puedes llegar a ser puesto que el presente, como constante ahora, te permite evolucionar, crecer como persona, tener más sabiduría. Sin embargo, el tiempo no hace nada por sí mismo. Eres tú quien debes adoptar la actitud de vivir de una forma consciente, repensar tus decisiones, hacer balance de experiencias, interiorizar lecciones de vida y ser un filósofo que se hace preguntas sobre temas universales como la búsqueda de la felicidad, las características del amor sano, los pilares de la autoestima y el sentido de la vida.

2. Una de las principales cualidades que, desde mi punto de vista, debes potenciar como coach es la humildad para asumir tus errores, imperfecciones y áreas de mejora. Incluso aquellos profesionales que son un referente por su posicionamiento como expertos en inteligencia emocional son personas con talentos y límites. Uno de los riesgos de entender mal el rol del coach es llevar la profesión a la vida personal y convertirnos en constantes consejeros de los demás. Dirige tu vida y deja que otros dirijan la suya.

3. Debes ser valiente para mirar en tu interior y enfrentar el miedo de encontrar heridas que no han sido sanadas, vacíos del alma que necesitan ser llenados, carencias afectivas de una adolescencia que tal vez no fue tan ideal como te hubiese gustado, silencios que piden palabras e historias inacabadas que no tuvieron ese desenlace de película que tanto anhelaste durante mucho tiempo. Debes ser valiente para desnudarte ante ti mismo y mostrarte tal y como eres en tu soledad.

4. Hoy en día, el coaching se ha convertido en una disciplina en auge que ha atraído la atención de muchos profesionales que, conscientes del posible negocio en este sector, han decidido formarse para la ayuda emocional. Sin embargo, si quieres ser un buen coach de verdad, debes tener vocación, levantarte convencido de que tu trabajo te hace feliz y no lo cambiarías por nada del mundo. Claro que incluso cuando sentimos vocación por aquello que hacemos hay momentos y etapas en las que podemos sentirnos más cansados psicológicamente. ¿Cómo puedes saber que sientes vocación por el coaching? Porque a pesar de los esfuerzos, los sinsabores y la dureza del trabajo, sientes que todo te compensa. Simpletemente, porque es aquello que de verdad quieres hacer.

5. Para ser un buen coach también debes ser una persona prudente en tu vida personal. Respetuosa con la intimidad ajena. Existen cualidades de la profesión que son muy visibles en nuestra vida diaria, por tanto, cada coach es su mejor marca personal en su día a día a través de su comportamiento en el trabajo y con los amigos. No sería propio de un buen coach alimentar rumores en la oficina o criticar constantemente a terceros.

6. La gestión del cambio como una actitud que te permite progresar en positivo en la dirección de tus sueños a través del equilibrio entre razón, corazón e intuición. Es difícil ser un buen coach y potenciar la empatía con los clientes, si en tu vida personal vives fijo a una zona de confort de la que no te mueves desde hace un año. Solo comprendemos el vértigo que puede sentir el cliente ante un objetivo que le mueve por dentro, si nosotros mismos experimentamos en primera persona esos nervios de la incertidumbre, el miedo al fracaso o incluso, la duda de no saber cómo hacer las cosas del mejor modo.

7. La fe en nosotros mismos que viene acompañada de la mano de la paciencia como una invitación a seguir trabajando por nuestros objetivos incluso cuando no vemos resultados inmediatos a nuestro esfuerzo. Hacemos muchos actos de fe en nuestro día a día incluso cuando no somos conscientes de ello. Por ejemplo, es un acto de confianza creer que mañana amaneceremos nuevamente a la vida (nadie tiene un contrato firmado con el presente).

Muchas gracias por participar con tus comentarios en el blog de Crearte, tu escuela de coachingPNL, Eneagrama, Mindfulness y mucho más  en el que publicamos artículos que ojalá te inspiren energía positiva y sueños. Porque la vida es mucho más bonita de lo que, a veces, nos atrevemos a soñar. En el inicio de este 2016 te invito a hacerte una pregunta: ¿Cuánto tiempo hace que dejaste de soñar en letras mayúsculas?

 

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