El coaching es una disciplina de ayuda muy valiosa también en el contexto empresarial. El coaching ejecutivo está en auge en el contexto actual puesto que muchos líderes inician un proceso con el objetivo de reforzar su liderazgo, mejorar la gestión del tiempo, potenciar la comunicación asertiva o lograr una meta. Existen distintas aplicaciones del coaching ejecutivo en el contexto profesional.

El coach como entrenador puede acompañar a sus clientes en el cumplimiento de las siguientes metas:

1. Una de las tareas más importantes de la excelencia profesional de un ejecutivo es la competencia de alimentar la motivación externa de los trabajadores. Un ejecutivo puede iniciar un proceso de coaching con el objetivo de perfeccionar sus propios recursos y obtener nuevas herramientas de actuación para elevar el sueldo emocional de los empleados.

2. La coordinación en las tareas del trabajo implica una gran responsabilidad por parte de un alto directivo que tiene la función de supervisar las tareas del equipo. Uno de los grandes frenos de algunos ejecutivos, en especial, de aquellos que asumen el estilo de liderazgo paternalista, es la dificultad para delegar en los empleados. Un proceso de coaching puede ser eficaz para superar este límite potenciando la confianza en la responsabilidad de los trabajadores.

3. Un ejecutivo juega un papel importante en la toma de decisiones propia de la resolución de conflictos. El coaching ejecutivo es una herramienta muy valiosa para llegar a acuerdos. En este contexto, se puede reforzar el valor de la comunicación asertiva, perfeccionar las habilidades para hablar en público y técnicas de negociación.

4. Creación de una nueva filosofía de empresa que aporte un valor positivo al bienestar del equipo. Adoptar un estilo de trabajo en el que se repita el esquema «yo estoy bien»-«tú estás bien» que es la base de un sistema colaborativo en el que los trabajadores se sienten realmente personas que pueden hacer de su trabajo una herramienta de automotivación y de realización personal.

Una cultura de empresa que permite potenciar el talento de cada empleado a través del conocimiento de sus virtudes y capacidades es una suma para el bienestar del equipo. Es muy gratificante que los empleados se sientan identificados con la filosofía de empresa que aporta un sentimiento de autoestima común. Una filosofía positiva es aquella que establece las bases de un diálogo real entre el jefe y los empleados.

5. Reforzar el pensamiento creativo que ayuda al cliente a proyectar sus capacidades de acuerdo a un plan de acción realista y ambicioso. Un plan de acción con el que salir de la zona de confort. Existen enemigos de la creatividad en el contexto actual: el peso del exceso de responsabilidades, el estrés, la sensación de falta de tiempo, etc.

Un proceso de coaching puede ser un punto de partida para la toma de conciencia que permite al cliente reflexionar sobre sí mismo en relación con sus objetivos. Reflexionar sobre sí mismo de un modo individual pero también, integrado en el contexto de empresa para no perder la visión de conjunto. El poeta Horacio afirma: «El placer que acompaña al trabajo pone en olvido la fatiga». A través de la creatividad se compensa la balanza emocional del esfuerzo.

 6. Existen ejecutivos que sufren el síndrome del impostor. Una sensación de inseguridad emocional que surge como consecuencia de la desvalorización de los propios méritos profesionales.

A mayor nivel de conocimiento, un profesional también es más consciente de cuáles son sus debilidades. Juan Luis Vives afirma: «Muchos habrían podido llegar a la sabiduría si no se hubiesen creído ya suficiente sabios». Un pensamiento que conecta con la esencia de la ironía socrática reflejada en el mensaje: «Solo sé que no sé nada».

Por ello, un proceso de coaching ejecutivo también puede ser valioso para reforzar la autoconfianza en uno mismo y dar un valor positivo a los logros alcanzados para evolucionar en la carrera profesional y disfrutar de ese proceso de aprendizaje constante de la experiencia.

Un ejecutivo que inicia un proceso de coaching tiene la humildad necesaria para darse la oportunidad de seguir aprendiendo de sí mismo y también, de los demás. Esta apertura emocional es muy valiosa para potenciar los resultados positivos a lo largo de este proceso.

Foto – Pexels

 

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