Existe una pregunta frecuente en torno al concepto de liderazgo: ¿El líder nace o se hace? Cada ser humano tiene habilidades que muestran una predisposición especial hacia un área en concreto. Sin embargo, incluso las habilidades innatas no se potencian si no existe un entrenamiento. Ningún deportista de élite alcanza el triunfo si no es a base de esfuerzo, constancia y entrenamiento.

De ahí que el ser humano necesite establecer hábitos para cultivar su talento. La formación es una herramienta de ayuda muy importante para cualquier líder en tanto que incluso el líder más competente, debe formarse de un modo habitual para no quedarse estancado en sus técnicas frecuentes al dirigir un equipo.

Si consideramos que el líder nace pero no se hace, entonces, podríamos caer en el determinismo de creer que todo ser humano está condicionado de una forma negativa. Por el contrario, el coaching muestra precisamente que el ser humano tiene un potencial infinito que puede entrenar para ir más allá de sus propios límites a través de la elaboración de un plan de acción con el que superarse a sí mismo.

¿Cómo entrenar entonces tu liderazgo?

1. Ser un líder no significa convertirte en una persona diferente de la que eres sino ser auténtico para convertirte en un guía para los demás. Los verdaderos líderes son aquellos que son un ejemplo ético para su equipo de trabajo, es decir, transmiten valores a través de sus palabras y también de sus hechos. Aspira a ser la mejor versión de ti mismo.

Existen algunos errores básicos que conviene evitar en este punto: evita hacer promesas que no vas a cumplir. Asume la responsabilidad sobre tus palabras.

2. ¿Por qué es tan importante esta coherencia? Porque uno de los factores más importantes del liderazgo reside en la comunicación. Para reforzar tu liderazgo es muy importante que te comuniques con cada uno de los miembros del equipo delimitando de modo oportuno cuáles son las funciones de cada trabajador.

De este modo, también existe un mayor equilibrio en el equipo y una mayor implicación por parte de los trabajadores cuando conocen cuáles son sus tareas específicas.

3. Un buen líder es aquel que gestiona de un modo eficaz el tiempo. Existen decisiones en la gestión de los tiempos que afectan a todo el equipo. Es en este tipo de plazos cuando conviene ser especialmente responsable. Al convocar una reunión de trabajo, concreta el asunto de la misma y la hora de inicio y de cierre de la reunión.

4. Busca el feedback por parte de los trabajadores en aquellos temas en los que puedan aportar un punto de vista interesante. Este gesto sencillo no solo refuerza tu liderazgo sino que también, alimenta la autoestima de los empleados. Los trabajadores pueden sentirse más libres al dar su opinión sobre ciertos aspectos cuando tienen la posibilidad de expresarse desde el anonimato. En ese caso, los cuestionarios son una buena medida para obtener información. Además, también es posible crear un buzón de sugerencias en la empresa.

5. Una de las habilidades más importantes de un buen líder, y una de las que más cuesta a muchos profesionales, es aprender a delegar. Es decir, tener la confianza de delegar tareas determinadas en los trabajadores. Un buen líder también es aquel que ayuda a crecer a los trabajadores a través de la formación constante para que adquieran nuevos conocimientos y competencias.

6. Un buen líder gana autoridad ante sus empleados cuando reconoce sus propios límites y pide disculpas ante un error. Ser un líder no significa ser perfecto, de hecho, se produce una mayor empatía y proximidad emocional cuando se transmiten estos gestos personales.

7. Platón fue un firme defensor del innatismo, sin embargo, Aristóteles mostró el valor que tiene la experiencia como fuente de aprendizaje. Para reforzar tu liderazgo debes reforzar tu conocimiento teórico pero también, práctico.

8. Es muy importante ser una persona accesible y estar presente en el día a día de la empresa. Un gran líder es aquel que no solo se esfuerza por ser la mejor versión de sí mismo sino que también, ayuda a que los demás puedan alcanzar el éxito. Desde este punto de vista, el líder es un mentor.

9. Como mentor del equipo, define los objetivos que son la dirección a seguir. Refuerza a través del elogio para alimentar la motivación de los empleados. Un refuerzo que es especialmente necesario en los momentos de dificultad.

10. ¿Qué persona de tu entorno admiras por sus habilidades de liderazgo? Intenta modelar las habilidades que admiras. Para ello, aprende a observar.

Para liderar con éxito tienes que conocerte a ti mismo y saber, dónde te diriges.

Foto – Pexels

 

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