¿Qué nos ocurre con nuestros pensamientos?

Nos ocurre que no paramos de pensar. Tenemos decenas de miles de pensamientos al día, y la mayoría son inconscientes. Sin embargo, no todos nuestros pensamientos son “inteligentes” y muchos de ellos son pensamientos negativos.

De estos pensamientos, prácticamente el 70% son pensamientos inútiles. ¿Qué significa esto? quiero decir que no son pensamientos dirigidos a solucionar lo que nos sucede realmente en el momento presente, sino pensamientos recurrentes sobre el pasado o  el futuro. Ideas sobre cómo deberían haber sido las cosas, qué debería haber hecho o dejado de hacer, qué dije y porqué lo dije, qué no dije y debería haber dicho, etc. O bien pensamientos sobre lo que puede pasar, los problemas que pueden surgir, los riesgos a que estoy expuesto, posibles enfermedades que me pueden afectar, desgracias, en definitiva que habitualmente nos quitan el sueño y que no están más que en nuestras cabezas.

Resumiendo mucho podríamos decir que tenemos tres tipos de pensamientos. Los que nos general malestar, ya sea físico, emocional o ambos, a los que llamamos pensamientos negativos o desagradables, los que se refieren a fantasías que solo están en nuestra cabeza y no suelen materializarse en el mundo real, y los pensamientos “útiles” o “inteligentes” que nos sirven para resolver problemas reales y que no suelen llegar ni al 30% de todo nuestro contenido mental en un día promedio.

¿Y porqué nos es tan difícil soltar estos pensamientos negativos, librarnos de ellos?

Dos de los problemas por lo que nuestros pensamientos nos hacen sufrir de algún modo y no logramos soltarlos, son:

  • Que de un modo inconsciente pensamos que “somos lo que pensamos y lo que sentimos”. Esto es, nos identificamos con nuestros pensamientos y emociones. Soy lo que pienso. Por tanto si pienso o siento que soy un desastre, esto se vuelve real para mi, si pienso que no lo voy a conseguir, que algo malo pasará, que no valgo lo suficiente, etc. esto se convierte en una verdad para mi, soy lo que pienso y siento como pienso.
  • Dos, que lucho contra mis pensamientos negativos, lucho con lo que me hace sentir mal, con lo que me genera ansiedad, tristeza, enfado, frustración, rabia, con lo que me da dolor de cabeza, contracturas en la espalda o úlcera de estómago, cuando no es peor. Y por tanto los quiero sacar de mi vida, quiero deshacerme de ellos, hacer como si no existieran.

Date cuenta de lo que esto implica. Si lucho contra mis pensamientos y emociones, si los quiero fuera de mi vida y, como hemos dicho “yo soy lo que pienso y lo que siento”, esto quiere decir que lucho contra mi mismo, que quiero arrancarme una parte lo que soy, deshacerme de una parte de mi mismo o de mi misma. Lo que es lo mismo, significa que no me acepto, que no me quiero tal y como soy y que estoy en guerra conmigo mismo.

¿Qué podemos hacer para transformar estos pensamientos en algo que nos facilite la vida?

Esta es la gran pregunta ¿cómo lo hacemos? cómo gestionar de forma saludable esos pensamientos y emociones desagradables, esos que nos generan malestar y sufrimiento.

Una de las claves está en entrenar nuestra mente. Para gestionar nuestros pensamientos y emociones, debemos entrenar nuestro córtex prefrontal, encargado de las funciones ejecutivas de nuestro cerebro, al igual que entrenamos nuestro cuerpo a través del ejercicio físico. Todos sabemos de la correlación entre salud y ejercicio físico, sin embargo no somos tan conscientes de la correlación entre salud y entrenamiento mental. Y éste es, si cabe, aún más importante. Sobre todo porque si entreno mi mente soy más libre de elegir. De elegir, incluso, hacer ejercicio físico y hacerlo de verdad 😉

Y ¿con qué contamos para entrenar nuestra mente? ¿qué hacemos para desarrollar nuestra inteligencia emocional? aquí van algunas claves.

1 – Medita

Meditar nos ayuda a hacernos verdaderamente conscientes de que no somos lo que pensamos ni lo que sentimos, de que el pensador y lo pensado no son lo mismo. Tenemos pensamientos, pero no somos nuestros pensamientos. Sentimos emociones, pero no somos lo que sentimos. A través de la meditación comenzamos a des-identificarnos y a no confundir quiénes somos con los contenidos de nuestra mente. Al observar nuestros pensamientos y nuestras emociones, cuando aparecen, les vemos y les dejamos ir. Nos hacemos conscientes del flujo de pensamientos y emociones que pasan por nosotros, sin apegarnos a ellos.

2 – Reencuadra

Este término, muy utilizado en coaching y en pnl, se refiere a la posibilidad que tenemos de cambiar nuestro foco de atención. Cuando tenemos pensamientos negativos nuestro foco está en lo que falta, en lo que no debería ser como es, es discutir con la realidad. Cuando ampliamos o cambiamos nuestro foco de atención, nos damos cuenta de que las cosas no son lo que parecen, de que la realidad tiene mil caras, y de nosotros depende poner la atención en unas u otras. Para ello podemos utilizar diferente estrategias. Una muy sencilla y que funciona muy bien cuando en tu mente aparece un pensamiento negativo es decirte “afortunadamente… “ de este modo cambias e foco de atención hacia aquello que si hay, lo que si tienes, aquello por lo que puedes dar gracias.

3 – Saca los pensamientos de tu cabeza y obsérvalos

Para ello escríbelos, pásalos a un papel, a una libreta. Obsérvalos como un niño que descubre algo nuevo por primera vez, como un científico que examina con curiosidad lo que ve, sin apegarse a ello, sin creérselo, sin un resultado predeterminado. Y date cuenta de que no son verdad ni mentira. Solamente están ahí. Pregúntate ¿qué otras cosas puedo pensar más saludables para mi en esta misma situación? ¿en qué otro lugar puedo poner mi atención que me haga más feliz? ¿qué nuevos resultados pueden producir estos nuevos pensamientos? Escribe esos nuevos pensamientos, siendo consciente de que aunque más positivos, también pasarán, porque todo pasa, aunque siempre podrás valerte de ellos.

4 – Baja a tu cuerpo

Cuando sientas que te enredas en esos pensamientos negativos, que tu energía está en tu cabeza dando vueltas y vueltas a lo mismo, baja a tu cuerpo. ¿Cómo? conecta con tu respiración. Es la más poderosa herramienta que posees para estar aquí y ahora. Gracias a tu primera respiración llegaste a la vida, y gracias a cada nueva respiración sigues con vida. Úsala!

Entrena tu inteligencia emocional, entrena mente y elige donde pones tu atención, pues donde pones tu atención, pones tu energía.

Desde Crearte te ofrecemos dos cursos que te podrán ayudarán a entrenar tu inteligencia Emocional.

 

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