Existe un concepto del que creo que no se habla lo suficiente cuando se abordan temas de inteligencia emocional: la libertad. Y es que, aunque en la teoría seamos conscientes de que somos libres, en la práctica, a veces, lo olvidamos.

Así ocurre cuando como consecuencia del miedo nos volvemos diminutos frente a las circunstancias externas y entonces, dichas circunstancias determinan nuestra vida.

También ocurre lo mismo cuando convertimos la rutina en nuestra segunda naturaleza y vivimos pegados a una zona de confort inamovible. Hoy es un buen día para tirar a la basura el peso generado por tantos “no puedo” que nos decimos a nosotros mismos y que roban espacio a la alegría de vivir en la mochila emocional. Hoy es un buen día para empezar a contarte otra historia: “Quiero intentar luchar por este objetivo”, “puede que no lo logre pero me sentiré orgulloso de haberlo intentado”, “no existen fracasos, solo objetivos distintos de los esperados”, “el tiempo pasa rápido pero a partir de ahora voy a vivirlo con el corazón”.

La libertad es el despertar de la conciencia, especialmente, cuando remite a la toma de decisiones sobre aspectos que tienen un impacto en nuestro presente o en nuestro futuro a corto plazo: ¿Cómo te gustaría recordar esta etapa de tu vida si tuvieses ochenta años? ¿Cómo te gustaría verte a ti mismo al mirar atrás?

Este ejercicio de visualización puede ayudarnos a ganar perspectiva y a tomar conciencia de que nuestro paso por este mundo es pasajero y, a veces, nos eternizamos en temas que son secundarios respecto de lo verdaderamente importante. Te hago dos preguntas que espero puedan ayudarte a reflexionar: ¿En qué quieres invertir tu tiempo a partir de ahora? La segunda cuestión es: ¿Y qué te lo impide?

Las circunstancias son las que son. Sin embargo, la interpretación de los hechos o incluso, aquello que hacemos con ellos ofrece un amplio margen de maniobra que podemos utilizar en nuestro propio beneficio. Podemos considerarnos víctimas de las circunstancias o agentes de cambio: ¿Qué opción prefieres? El segundo enfoque es mucho más inspirador para cambiar tu vida.

A veces, también es positivo romper las reglas cuando son autoimpuestas y nos reafirman en la idea equivocada de creer que existe un único estilo de vida determinado para cada edad. Recuerda que lo que importa no es la edad sino la vida. Y la vida no entiende de estereotipos sino que son una pura construcción mental.

Pero la libertad también comienza con las decisiones más pequeñas. Como por ejemplo, aprender a decir no. Este es uno de los ejercicios de libertad más importantes en nuestra vida y, también, uno de los más complejos. En la recta final de año es un buen momento para hacer balance, revisar asignaturas pendientes, identificar nuestro talón de Aquiles y dibujar nuevos caminos en nuestro mapa del mundo para no quedar encerrados en los márgenes de un laberinto que solo está en nuestra mente. Sin embargo, aquello que crees también influye en tu conducta. Por esta razón, para potenciar tu libertad también tienes que generar nuevos pensamientos.

La vida es más vida cuando ponemos en práctica nuestra libertad pero también, cuando ayudamos a los demás a sentirse mejor consigo mismos. Muchas de las cadenas que condicionan nuestra vida están vinculadas con las heridas de las relaciones personales. Y a veces, para ganar en libertad también debemos aprender a despedirnos de algunas personas.

De hecho, la conquista de la libertad es paralela a la asimilación de la soledad como una posición natural e inevitable en la vida. El miedo a la soledad es el principal foco de apego en relaciones que a pesar de no aportar bienestar, son una excusa para no estar solo.

El tema de este post es uno de los principales focos de reflexión filosófica como muestra el debate entre libertad y determinismo. Ser libres no siempre es sinónimo de saber que lo somos. Debemos identificar nuestros nudos y desplegar nuestras alas para empezar a volar. Hacer un proceso de coaching puede ser un buen primer paso para revisar creencias, elaborar un plan de acción personalizado para lograr un propósito y reafirmar tu compromiso con tu propia felicidad. Toma conciencia de quién eres sin comparar tus circunstancias con las de nadie más.

 

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