Resistencia y aceptación: ¿Cuáles son sus diferencias y cómo influyen en el camino de la felicidad? El ser humano adopta posiciones diferentes a lo largo de la vida. En ocasiones, el proceso de aprendizaje y evolución pasa por avanzar desde la resistencia hasta la aceptación. ¿Cuáles son sus diferencias y cómo influyen en el plano emocional?

Apego o liberación

La resistencia incrementa el apego de la persona que evita dejar ir algo que le produce cierta incomodidad y, sin embargo, permanece pegada a ese asunto que vuelve a su vida de forma recurrente. La aceptación transforma la realidad desde el interior: es una expresión de libertad profunda que parte del amor.

Estancamiento o superación

Rechazar un hecho que se presenta como inevitable incrementa el riesgo de permanecer estancado en un instante del tiempo, aquel en el que se produjo esa circunstancia. Y, aunque el paso de los días sigue su curso habitual, el tiempo sigue un ritmo distinto en el interior de aquel que vuelve al pasado con mucha frecuencia. Pero el ayer puede llegar a convertirse en un peso cuando presenta algún asunto pendiente que se pospone de forma indefinida. La aceptación, por el contrario, es clave para avanzar en armonía con la vida. Es un motor que alimenta la presencia consciente.

Resistencia y aceptación producen emociones diferentes

Aquel que se resiste a aceptar un hecho determinado puede experimentar rabia, frustración, enfado, desencanto y cansancio (como consecuencia de una lucha interior constante). Por el contrario, la aceptación conecta con la esperanza. El ser humano observa la realidad desde perspectivas muy diferentes en función del punto en el que se encuentra. La resistencia incrementa la decepción. La aceptación alimenta el empoderamiento y la resiliencia.

Negación o comprensión

La resistencia puede llegar a convertirse en una forma de negación cuando el sujeto permanece anclado en este punto de vista. Sin embargo, esta posición no modifica la realidad en sí misma, por el contrario, añade más sufrimiento a la causa del propio dolor. La aceptación propicia el entendimiento de lo ocurrido, incluso aunque se trate de un asunto que ha supuesto la ruptura de un sueño o un objetivo importante.

Dicha comprensión no solo propicia el conocimiento de lo real, sino también la introspección. El ser humano dispone de las herramientas necesarias para diferenciar entre aquello que puede decidir y aquellos factores que van más allá de su voluntad. Aquel que se resiste a aceptar algo tal y como es, no percibe oportunidades que encuentra en su camino presente porque su atención se encuentra en un lugar diferente del tiempo.

Posponer decisiones o actuar como protagonista

El lugar en el que se posiciona el ser humano cuando se resiste a una realidad o cuando la acepta es diferente. En el primer caso, adopta un papel que le convierte en actor secundario de su biografía (si esa situación se prolonga en el tiempo). La aceptación, por el contrario, refuerza la autoestima y el amor propio. Ingredientes esenciales para tomar decisiones de forma consciente como protagonista. Quien se resiste permanece en el plano de aquello que le hubiese gustado que ocurriese. Es decir, evalúa la realidad a partir de aquello que considera justo o deseable. Quien acepta avanza en el camino del perdón hacia uno mismo o hacia el otro.

Aumentan las quejas o las soluciones

El discurso de la queja puede ampliarse con un elevado número de motivos de desencanto. Las quejas se multiplican cuando la persona se resiste a aceptar la realidad. Por el contrario, la aceptación, como hemos indicado, crea un puente para comprender y abrazar lo que es (tanto en el entorno como en uno mismo). Es un medio para encontrar soluciones a las dificultades que surgen aquí y ahora.

Resistencia y aceptación: ¿Cuáles son sus diferencias? Como puedes ver, producen efectos diferentes en la práctica.

Ego o humildad

La mirada de la realidad cambia cuando alguien busca la felicidad desde la perspectiva del ego o cuando se dispone a recorrer un camino marcado por la humildad. La aceptación es una lección de humildad para quien reconoce sus propios límites y, también, los de la vida. El ego, por el contrario, permanece en el plano de la apariencia o de la expectativa de aquello que pudo ser.

Resistencia y aceptación: ¿Cuáles son sus diferencias? Es el tema en torno al que hemos reflexionado en el nuevo artículo de Crearte Coaching. Previamente, hemos comentado que, en ocasiones, el aprendizaje que marca un punto de inflexión en la superación de un hecho pasa por avanzar desde la resistencia hasta la aceptación. Un camino que, a veces, adquiere la forma de un proceso de coaching que refuerza el autoconocimiento y la definición de objetivos valiosos. Si deseas conocer información sobre nuestros cursos y talleres, contacta con Crearte Coaching.

Cada persona tiene su propio tiempo y su propio ritmo para avanzar desde una fase de negación hasta un punto de comprensión. Por ello, sé amable contigo mismo durante todo el proceso de aprendizaje.

 

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