El crecimiento del coaching en estos últimos años ha sido y está siendo extraordinario. Cada vez escuchamos más hablar sobre coaching tanto en los medios de comunicación como en las empresas e incluso en la calle. Cada vez encontramos más publicaciones sobre coaching, más personas que nos dedicamos a ello, una mayor oferta formativa, etc.

Cuando hace ya diez años, comencé mi aventura personal y profesional como coach, era mucho más sencillo elegir una escuela, un programa formativo, e incluso un coach que te acompañase a lidiar con los desafíos que la vida te iba planteando.

A tu alrededor no escuchabas, como ocurre ahora, hablar de tantas posibilidades de especialización o, como dicen algunos, de tantos tipos de coaching. Si buscas ahora en la red, te perderás en el universo del coaching personal, ejecutivo, educativo, de salud, nutrición, deportivo, de emprendedores, de parejas, para adolescentes, emocional, y un muy largo etcétera.

Muchas personas que se acercan a mi con la idea de encontrar un coach para trabajar sus propios asuntos me preguntan qué tipo de coaching practico. Lo mismo ocurre con las personas que, deseando iniciar una formación en coaching, llegan a Crearte y se interesan por el tipo de coaching que nosotros enseñamos. Mi respuesta puede parecer muy simple cuando les digo que nosotros enseñamos y practicamos coaching. Coaching sin apellidos. Coaching de verdad.

Muchos insisten en su pregunta, como es normal, pues desean dedicarse a hacer coaching para cambiar la educación, para favorecer el emprendimiento, para mejorar las relaciones personales, para acompañar equipos de trabajo, etc. y quieren saber cuál será el mejor lugar para realizar su formación, qué coach será aquél que mejor entenderá sus necesidades y que más sabrá sobre su problemática.

Ahora bien, lo cierto es que coaching es coaching. Y aunque podemos adornarlo como deseemos, no existe un coaching para las personas distinto del coaching para los directivos, los maestros, los padres, los emprendedores, o los que tienen dificultades con la gestión de sus emociones o de sus relaciones. Pues, o mucho me equivoco, o en todos los casos estamos hablando de personas. ¿Acaso un directivo no es una persona? ¿Acaso los desafíos que a todos se nos plantean en nuestras profesiones, no tienen su origen en nuestras propias carencias y necesidades como seres humanos?

Por todo ello afirmo que solo existe un tipo de coaching. El coaching de verdad. Ese que trabaja con personas que, como tú y como yo, desean encontrase a si mismas, desean vivir en paz, sentirse plenas, ser felices, generar relaciones duraderas, atreverse a luchar por lo que anhelan, y todo ello con independencia de que sea en su ámbito personal o profesional, pues no nos engañemos, todo es lo mismo, y lo que es fuera, primero es dentro.

Y cierto es que cuando ya eres coach, un coach de verdad, ese que acompaña a sus clientes a conocerse, a confiar en si mismos, a responsabilizarse de sus vidas, y a caminar en la dirección que cada uno elija, puedes especializarte. Y puedes decidir si dirigir tu trabajo como coach a acompañar a un tipo de profesionales determinado (ya sean peluqueros, deportistas, educadores, actores o músicos, por poner algunos ejemplos) o a trabajar con un tipo de desafíos concretos (ya se trate de desafíos relacionados con la salud, el rendimiento profesional, la gestión emocional, el emprendimiento, o cualesquiera otros).

Por tanto, aunque desde un punto de vista puramente teórico, podríamos clasificar los tipos de coaching tanto en base al tipo de cliente con que trabajemos, como en base al tipo de objetivos o contenidos que abordar en la relación de coaching, lo cierto es que coaching es uno y que las competencias profesionales que todos los que nos dedicamos a esta profesión, debemos desarrollar son las mismas.

Por tanto, no caigamos en la trampa de dejarnos impresionar por la muchas veces apabullante información que recibimos sobre tipos de coaching, y que en ocasiones solo genera confusión sobre el verdadero trabajo que realizamos los coaches profesionales.

Y en cambio, tanto si lo que deseamos es elegir un curso de coaching, como si buscamos un coach, ocupémonos de elegir un lugar donde aprendamos coaching de verdad y donde nos acompañen a hacer el único camino que de verdad importa. El camino a nuestro interior.

Después, serás tú quien decida en qué te quieres especializar.

 

 

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