Cómo preparar el elevator pitch

El networking forma parte de la vida profesional de muchos emprendedores y trabajadores que dedican tiempo y atención a hacer contactos de trabajo. Para ello, es recomendable asistir a encuentros profesionales, congresos universitarios, foros de empleo, cursos de formación y talleres de habilidades sociales y PNL impartidos en una escuela de coaching.

El tiempo es un factor limitado en el contexto profesional, como muestra la presión por el rendimiento y los resultados presente en cualquier empresa. Por esta razón, es conveniente que busques herramientas que te permiten aprovechar las oportunidades de contactos profesionales a través de medios eficaces como el elevator pitch. ¿En qué consiste esta herramienta?

Se trata de una presentación profesional expresada en uno o dos minutos. El breve tiempo que puede durar una conversación de ascensor puede dar frutos positivos si se optimiza de un modo efectivo. ¿Cómo puedes preparar tu elevator pitch?

1. En primer lugar, es muy importante que no conviertas tu presentación en una simple enumeración de los méritos de tu currículum. La esencia del elevator pitch es la comunicación entre un emisor y un receptor. Por esta razón, es importante que expreses quién eres, cuáles son tus habilidades profesionales, qué servicio de utilidad puedes ofrecer a dicho contacto (es decir, concreta qué beneficio puedes ofrecer gracias a tu valor diferencial).

2. Un paso importante para potenciar la comunicación eficaz en el networking es reflexionar sobre cuál es tu público objetivo. Es decir, intenta potenciar tu nivel de especialización. Cuando nos especializamos en un ámbito, nos cerramos posibles puertas, sin embargo, aumentamos nuestro posicionamiento en ese tema en el que queremos convertirnos en referente.

3. Puedes realizar el ejercicio práctico de grabarte en video realizando una presentación de tu elevator pitch para poder visualizar posteriormente el contenido y hacer autocrítica pudiendo hacer correcciones, resaltar tus puntos fuertes y visualizar la coherencia entre el lenguaje verbal y el plano corporal. En el ámbito del networking, no solo comunicamos por aquello que queremos decir sino también, por el modo en el que lo decimos y por nuestra actitud hacia el otro. Puedes perfeccionar tu elevator pitch a partir de ensayo y error.

4. Además de hacer tu presentación de un minuto también puedes estar atento para entregar tu tarjeta de visita a tu contacto. De hecho, este gesto puede ser un buen cierre para una presentación profesional. Conviene puntualizar que la despedida es muy importante ya que tiene que ver con tu huella, es decir, con tu marca personal. Uno de los errores frecuentes en la elaboración del elevator pitch es fijar la atención en el contenido y descuidar el cierre al darlo por supuesto.

5. Nadie puede conocer tan bien como tú mismo tu negocio o tu trayectoria profesional. Pero es cierto que, a veces, podemos sentirnos incómodos al hablar de nosotros mismos. Si este es tu caso puedes comenzar a ganar confianza redactando en un cuaderno tu presentación profesional escrita en primera persona y leyendo en voz alta dicha presentación tantas veces como necesites para reafirmarte a ti mismo hasta que te sientas más cómodo hablando de ti mismo ante otra persona. Es importante que te sientas cómodo e identificado con tu presentación. Si no es así, realiza cambios hasta que consideres que tu mensaje realmente te define a ti o a tu empresa.

Puedes ensayar tu presentación frente al espejo para poder fijarte en ciertos detalles de tu lenguaje corporal y también puedes realizar un role playing contando con la colaboración de un amigo o de un familiar. El role playing es una representación de una situación real, una técnica que aplicada al networking puede ayudarte a verte en situación. El valor positivo de este ejercicio es que es vivencial, por tanto, te aporta experiencia práctica.

6. Incluso cuando una persona se especializa en un ámbito en concreto debe ser consciente de que cuenta con competencia en dicho sector profesional. En este caso, puedes hacerte esta pregunta: ¿Cómo puedes diferenciarte de los demás? Dedica tiempo a reflexionar sobre esta cuestión para concretar tu idea. Para poder concretar qué es aquello que te diferencia puedes pedir a tres compañeros de trabajo o de estudios  que te conocen bien que te digan qué tres virtudes admiran en ti. Este ejercicio te ayudará a tomar conciencia de cómo te ven los demás (el autoconcepto no siempre se ajusta a la imagen externa que una persona proyecta).

 

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