El coaching es una herramienta de empoderamiento que nos ayuda a tomar conciencia de que los recursos personales que tenemos a nuestra disposición son más numerosos de lo que en muchos momentos imaginamos.

Para poder ampliar las herramientas personales de felicidad y desarrollo personal es importante mantener una actitud receptiva hacia el aprendizaje para incluir en el diccionario emocional nuevos conceptos.

La PNL ofrece numerosos beneficios que pueden ser aplicados a distintos ámbitos de la vida: el plano del trabajo, las relaciones personales y la autorrealización. Una vez iniciado un nuevo curso profesional, tenemos las pilas cargadas y conviene transformar esta energía en creatividad para emprender nuevos objetivos.

La capacidad de comunicación es una de las notas esenciales del ser humano. De hecho, cualquier persona puede comunicar sin pronunciar palabras a través de la información que aporta el lenguaje corporal. Los errores de comunicación pueden ser fuente de conflicto. Así ocurre cuando quedamos encerrados en malos entendidos, cuando convertimos las palabras en un fin y no en un medio.

Uno de los beneficios más importantes de la PNL es que nos permite mejorar nuestro nivel de comprensión del lenguaje no verbal, incrementando la empatía en las relaciones interpersonales. Nos ayuda a no extraer conclusiones rápidas y subjetivas a partir de las palabras de otra persona. La PNL es una invitación a no quedarte en la superficie de la comunicación (es lo que hacemos al confundir oír con escuchar o mirar y observar).

Desde este punto de vista, la PNL también te ofrece la posibilidad de conocerte mejor a ti mismo, analizando tus fortalezas y debilidades en el plano de la comunicación no verbal con el objetivo de transmitir un mensaje unificado a través de palabras y el lenguaje del cuerpo. Este mayor autoconocimiento incrementa las posibilidades de éxito profesional o personal en situaciones en las que una primera impresión tiene una gran influencia: una entrevista de trabajo, una exposición en público, una negociación, la práctica del networking…

La PNL nos impulsa a salir de la zona de confort a través de nuestra capacidad de modelar las actitudes y gestos de aquellos a quienes consideramos un referente de superación. Desde este punto de vista, nos ayuda a tomar conciencia de que nosotros también podemos ser protagonistas de nuestra propia vida y no meros espectadores de los éxitos de los demás. Uno de los principales beneficios de la PNL es que te ayuda a tomar las riendas de un proceso de cambio personal. La programación neurolingüística creada por Richard Bandler y John Grinder te anima a alcanzar la excelencia personal a partir de un mensaje humanista que alimenta la autoestima y la automotivación: tienes la capacidad de llegar a ser la persona que deseas.

Desde este punto de vista, la PNL ofrece un valor añadido: una mejor calidad de vida emocional gracias a una mayor eficacia en los distintos ámbitos de la rutina. La PNL te ayuda a ser el autor de tu vida, un agente de cambio pudiendo diseñar un plan de acción con el que materializar tus propósitos. Además, como si se tratase de una lupa, la PNL también ayuda al cliente en un proceso de coaching a poner luz en aquellos ámbitos susceptibles de mejora.

La PNL nos ayuda a darnos cuenta de que nuestra actitud es más importante que las circunstancias externas porque el mapa no es el territorio. Es un impulso de crecimiento personal para descubrir que el pasado no determina el presente a modo de causa y efecto. De lo que se trata es de recordar que para poder obtener resultados distintos es importante recorrer también caminos diferentes. Y además, muchos de los límites que condicionan nuestra felicidad pueden estar en la mente y no en la realidad. Por esta razón, la PNL también puede ser una herramienta terapéutica en la superación de una fobia.

Como he indicado anteriormente, la comunicación es clave para mejorar las relaciones personales: ¿pero qué ocurre con la relación que mantienes contigo mismo? En muchas ocasiones podemos boicotear nuestro potencial a través de un diálogo interior negativo que no se ajusta a la realidad al utilizar términos que nos describen hechos concretos. Palabras habituales como “siempre”, “todo”, “nunca”, “nada” son un ejemplo de la distorsión cognitiva con la que a veces, miramos la realidad y podemos llegar a contarnos una historia a nosotros mismos a partir de la que convertimos una hipótesis en una verdad absoluta.

La PNL es una invitación a revisar esas creencias internas. Tu vida cambia cuando tú cambias: ¿A qué esperas para dar el salto? Antes de dar el primer paso, decide dónde quieres llegar, de lo contrario, corres el riesgo de llegar a un punto muy diferente. “Conócete a ti mismo” era uno de los preceptos del Oráculo de Delfos. Un mensaje de sabiduría que también está implícito en la PNL.

Y si te ha picado el gusanillo de la PNL puede que te interese nuestro curso de Practitioner en PNL.

 

 

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