Hoy te propongo el tercero de los retos de 2020 para este mes de Marzo, ‘Practica la amabilidad’. ¿Te sumas?

Estrena mes con la intención de practicar una actitud amable hacia los que te rodean.

Abraham Maslow, líder del movimiento de la psicología humanista, afirmó que no podemos ser felices sin satisfacer primero nuestra necesidad básica de sentirnos conectados.
Robert Waldinger de la Universidad de Harvard, ha dirigido un estudio que durante 80 años ha estado siguiendo a un grupo de estudiantes y a su descendencia para investigar sobre su salud y su felicidad.
El proyecto se inició con 268 hombres y se fue ampliando a sus descendientes, y a otras personas en la década de los 70.

Los resultados demuestran que por encima de factores como la fama y el dinero, son las relaciones interpersonales lo que nos proporciona más felicidad. Los vínculos personales nos ayudan a retrasar el deterioro mental, mantener la memoria, controlar el estrés y dormir mejor. Además de influir en nuestra longevidad.
Los sentimientos de conexión activan el sistema de apego de nuestro cerebro, nuestra tendencia humana a unirnos a otras personas, a formar grupos para sentirnos felices y seguros.
Los psicólogos han descubierto que cuando nuestro sentido de pertenencia se extiende a toda la humanidad en lugar de quedarse en los estrechos límites de nuestros grupos sociales, los conflictos se reducen de forma espectacular.

Si reconocemos nuestra interconexión, el amor, la comprensión y el perdón se amplían a uno mismo y a todos los demás. Reconocer que pertenecemos a una humanidad común tiene una poderosa fuerza curativa. Cuando basamos nuestra autoestima y sentido de pertenencia en el simple hecho de ser humanos, en lugar de en ser más o mejores que los demás, ya nadie puede rechazarnos y no necesitamos nada más.
Reconocer que nuestras vidas están interconectadas por naturaleza, nos ayuda a ser amables con nosotros mismos y con los demás.
Reconocer que como seres humanos somos imperfectos, nos recuerda que todos sufrimos y nos proporciona una visión más profunda de la condición humana que compartimos.

Si en los momentos malos somos capaces de mirarnos con amabilidad y de reconocer que fracasos y errores forman parte de nuestra experiencia humana compartida, el miedo, la rabia y la soledad dejarán paso a la comprensión y al sentimiento de pertenecer a la familia humana.
Si fuésemos conscientes de que somos producto de innumerables factores con los que nos identificamos de manera inconsciente, de que somos la expresión de miles de circunstancias que se han unido para darnos forma en el presente, probablemente no nos tomaríamos tan a pecho, y seríamos más compasivos y felices. Cuando reconocemos la intrincada red de causas y consecuencias en las que todos participamos, podemos ser menos autoexigentes con los demás y con nosotros mismos, y sentir una mayor compasión por el esfuerzo que todos hacemos para salir adelante.

Para cultivar esta actitud te propongo 2 sencillos tips a poner práctica durante el mes de marzo:
• Regala una sonrisa a cada persona con la que te encuentres, sea o no conocida. Recuerda que tal como tú forma parte de la gran familia humana. Verás como el mundo va cambiando a tu alrededor.
• Agradece sinceramente cada pequeño gesto que los demás tengan para contigo. Todos vivimos muy ocupados y no siempre nos es fácil dedicar parte de nuestro tiempo a mejorar la vida de los demás.

Si quieres aprender un poco más sobre como practicar la amabilidad con los demás y contigo mismo, te invitamos a leer el este post. También te dejamos este Video de nuestro Canal de youtube, en el que te hablamos un poco más sobre el tema.

Ánimo con tu reto y anímate a compartirme tus progresos, dudas y descubrimientos. ¡A por ello!

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