¿Cómo conseguir un objetivo a largo plazo a partir de aquellas acciones que se contextualizan en el ahora? El mes de septiembre, con su energía renovada y su significado habitual, invitan a reconectar nuevamente con una agenda de compromisos, responsabilidades y procesos. En Crearte ponemos el foco en los pequeños pasos diarios para lograr un objetivo a largo plazo.

1. Visualiza el objetivo con detenimiento

Quizá ese momento todavía parece lejano en el tiempo. Sin embargo, por medio de la técnica de la visualización, el presente se alinea con el futuro. Y te sumerges en un escenario en el que abrazas la alegría de conseguir el objetivo deseado.

2. Revisa tu agenda: haz espacio para ocuparte del proceso

Desear un objetivo, sin asumir la responsabilidad que acompaña al proceso, es una contradicción frecuente en la práctica. Revisa tu agenda con calma, cada día o cada semana, para organizar el tiempo de tal forma que puedas reservar un espacio para ocuparte de aquellas tareas que se enmarcan en el plan de acción.

3. Sigue aprendiendo (y no solo a través de cursos y talleres)

Las diferentes experiencias de formación te capacitan con nuevos recursos y herramientas. El aprendizaje va más allá de cursos, talleres y eventos. También está presente en conversaciones interesantes, en el coaching, en la lectura de libros variados, en la asistencia a conferencias, en la humildad… Muchos de los conocimientos que tienes actualmente pueden ser muy útiles para lograr tu objetivo. Pero no te estanques en ese nivel de conocimiento teórico o práctico. Sigue creciendo a través de la curiosidad, la observación y la admiración.

4. Pequeños pasos diarios para lograr un objetivo: escribe un diario

Un diario dedicado a profundizar en aspectos vinculados con un objetivo relevante puede transformarse en un valioso legado. Y es que, sus páginas aportan un espacio práctico para anotar información sobre emociones, dudas, obstáculos superados, áreas de mejora, periodos de estancamiento, puntos de inflexión… Incluso cuando un objetivo se persigue desde una planificación eficaz, es habitual que el camino no sea lineal. El diario, como herramienta de autoconocimiento, es un recurso de apoyo.

5. Pequeños pasos diarios para lograr un objetivo: desconexión digital

Con frecuencia, hay objetivos a largo plazo que se prolongan de manera indefinida ante la perspectiva de la falta de tiempo. Aunque el tiempo adquiere una nueva dimensión cuando se gestiona de manera coherente. Por ello, los momentos y espacios de desconexión digital en el día a día se pueden invertir en la práctica de una afición, en la realización de tareas pendientes, en el autocuidado, en el estudio de un idioma, en el cuidado de un vínculo afectivo…

6. Pequeños pasos diarios para lograr un objetivo: sigue la rutina prevista

Cuando un objetivo se percibe como un logro a largo plazo, existen muchas excusas que pueden manifestarse a corto plazo: mañana empiezo, hoy prefiero hacer otra tarea, para qué me voy a implicar si a lo mejor no lo consigo… Establecer un elevado nivel de compromiso con la rutina prevista produce frutos sólidos a largo plazo. Evidentemente, pueden surgir circunstancias ante las que sea recomendable modificar la organización de la agenda. Pero esas circunstancias deben ser muy puntuales para no ceder ante cualquier distracción que resulte más apetecible a corto plazo.

7. Pequeños pasos diarios para lograr un objetivo: háblate de un modo positivo

El proceso que acompaña a un objetivo valioso puede percibirse en diferentes niveles. A nivel interno, el diálogo que acompaña a la motivación, la implicación diaria o la forma de vivir el camino es especialmente relevante. Pues bien, abraza tu fortaleza, pero también tu vulnerabilidad, con palabras que afianzan su potencial, tu confianza y tu bienestar.

8. Escucha a los demás

Tu objetivo es importante para ti, pero el aprendizaje no fluye desde el individualismo. Comparte tu experiencia y trasciende más allá de tus vivencias a través de la interacción con otras personas que, desde su realidad y situación, iluminan tu camino con su verdad. Una palabra amable con un compañero de trabajo, un mensaje dedicado a un amigo en el día de su cumpleaños, una conversación improvisada con un conocido o un diálogo sincero con un familiar son algunos ejemplos de cómo el cuidado de la dimensión social es clave para reforzar el bienestar emocional.

¿El mes de septiembre llega otro año a tu destino con la invitación de un objetivo importante? ¡Celebra el instante desde la ilusión que puede brindarte la experiencia! En ese caso, no te limites simplemente a marcar un plazo de tiempo en el calendario. Concreta, a través del coaching, aspectos tan relevantes como el plan de acción y los pasos que integran el proceso. Y cuida tus pensamientos, emociones y tus acciones a corto plazo para avanzar hacia esa dirección. Pon en perspectiva cada día que, aquello que haces o dejas de hacer ahora, puede acercarte o alejarte a largo plazo de un logro significativo.

 

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