Cuando se percibe una situación con cierta distancia, es relativamente fácil llegar a conclusiones precipitadas sobre el camino que debería tomar el implicado. Cuando un profesional no se siente realizado en su trabajo, o sufre un desgaste emocional, parece que abandonar el puesto se convierte en la recomendación más inmediata. Sin embargo, el ser humano, incluso en el plano laboral, también puede vivir circunstancias muy difíciles que van más allá de lo que conviene o de los propios deseos personales. ¿Qué hacer cuando no te gusta tu trabajo pero no puedes dejarlo todavía?

1. Visualiza un cambio positivo en tu futuro profesional

La situación actual no tiene por qué mantenerse de manera prolongada durante años. El cambio es un factor constante que no solo puede propiciarse por decisiones internas, sino por circunstancias ajenas a la propia voluntad. Por tanto, visualiza un horizonte laboral marcado por la esperanza, el optimismo y el bienestar.

2. Analiza las creencias que te mantienen en tu actual empleo

Puede ocurrir que, de un modo objetivo, un profesional no se encuentre en un contexto propicio para abandonar su empleo si no tiene un fondo de ahorro. Pero antes de llegar a esa conclusión, conviene profundizar en las propias creencias que hacen que una persona no contemple la posibilidad de dejar su puesto si no le gusta o le genera sufrimiento. Y es que, el miedo al cambio, el vértigo que supone comenzar de nuevo, la pérdida de la rutina conocida o la inseguridad, además de otras variables, pueden interferir en el proceso de transformación personal. Analiza las creencias que te mantienen en tu actual empleo para tener una visión global de la realidad.

Y es que, aunque la labor que realizas no esté en conexión con tus aspiraciones, tu vocación o tus habilidades, también puede suceder que otros factores sí te resulten más constructivos: los vínculos profesionales que mantienes con otros compañeros, una ocupación que aporta una estructura a tu rutina diaria, un salario que es clave para cubrir gastos y planificar un proyecto vital…

3. Empieza a planificar otras alternativas

Quizá no puedas dejar actualmente tu trabajo, a lo mejor no estás en las condiciones ideales para afrontar ese paso todavía. Pero sí puedes comenzar a implicarte en la creación de una estrategia que te lleve más allá del lugar en el que estás actualmente. Puedes planificar un cambio favorable que esté en conexión con tu expectativa profesional: estudiar una oposición, emprender un negocio en solitario o en equipo, reforzar la autocandidatura en la búsqueda activa de empleo, potenciar la marca personal… ¿Qué otras alternativas te parecen más realistas a medio o largo plazo? ¿Hacia qué camino quieres orientar tus próximas decisiones?

4. Transforma la experiencia en aprendizaje

Existen muchas lecciones que una persona puede interiorizar cuando afrontar un trabajo que no le gusta, pero no puede cambiar su realidad de manera inmediata. La gestión de la frustración, la práctica de la aceptación, el desarrollo del sentido del humor, el ejercicio de la flexibilidad, la búsqueda de sentido… ¿Desde qué perspectiva quieres afrontar tu etapa actual? No se trata de afrontar de manera lineal el camino, puesto que pueden surgir distintos momentos y perspectivas. Pero intenta que esta etapa sea constructiva para ti.

5. Potencia tu bienestar emocional más allá del trabajo

Cuida tu rutina profesional. Intenta nutrir tu creatividad con conversaciones agradables con otros compañeros. Deja una huella positiva en cada proyecto. Y, por supuesto, más allá de tu vida laboral, potencia también tu bienestar emocional: cultiva alguna afición, descansa y desconecta de tus obligaciones profesionales, ejercita la atención plena, cuida tus relaciones personales…

6. Historias de superación personal en el plano profesional: busca inspiración

¿No te gusta tu trabajo, pero no puedes dejar tu actual cargo todavía? Aunque tu historia tiene sus propias particularidades, existen otros relatos profesionales con aspectos similares. Esos aspectos similares pueden no solo reforzar la empatía, sino también la inspiración. Seguro que puedes encontrar otras conexiones en tu entorno, en el cine, en la literatura, en series de televisión… Un escenario de estas características no es sencillo, pero el proceso puede ser muy constructivo.

¿Qué otro factor puede ser decisivo para un profesional que quiere mejorar su situación actual? La formación, el aprendizaje, el desarrollo de la curiosidad, la ampliación de competencias y habilidades…. En Crearte te proponemos cursos destacados, talleres de iniciación y formación especializada sobre mindfulness, coaching, inteligencia emocional y PNL. También te damos la bienvenida a nuestra variada agenda de eventos: el sentido de pertenencia en una comunidad refuerza la resiliencia profesional y personal. Hay preguntas que no deben dejarte indiferente. Aquellos interrogantes que están en relación con la felicidad, el desarrollo profesional y el crecimiento personal pueden ser muy nutritivos. Y un proceso de coaching, que surge en un contexto de este tipo, crea un marco seguro para las preguntas con sentido.

 

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