El tiempo que un profesional dedica a su vida laboral puede ir más allá del horario de la jornada. Los desplazamientos, la planificación de distintas tareas o un estilo de vida que tiende a girar en torno al plano profesional pueden interferir en la búsqueda de un equilibrio más armónico entre el desarrollo, la productividad y otros planos como el disfrute, las relaciones personales y el descanso. Cuando la atención se centra de forma excesiva en lo profesional, esa desproporción suele producir consecuencias, especialmente, en vacaciones, en un despido laboral o en la jubilación. Disfrutar del trabajo no es sinónimo de vivir constantemente pendiente de aquello que queda por hacer o de confundir la propia identidad con un rol determinado. En Crearte compartimos los siguientes consejos para que tu trabajo no ocupe todo tu tiempo vital.

1. Finaliza la jornada en la hora prevista

¿Qué se esconde detrás de la inercia de prolongar la jornada de manera indefinida más allá del plazo señalado en el horario laboral? En ocasiones, cuando el tiempo se sigue ocupando en temas del trabajo, las responsabilidades y ocupaciones parecen desplazar otras áreas que también son importantes. Y, sin embargo, quedan en un segundo plano o se descuidan de forma repetida.

2. ¿Qué esferas te gustaría potenciar y por qué?

Profundiza en tu situación vital a través de la metáfora de un mapa que, como si fuese un plano, describe el paisaje personal. Identifica las diferentes áreas que se integran en tu existencia actual o aquellas que podrías llegar a incluir en tu estilo de vida. ¿Qué área quieres potenciar y cómo vas a hacerlo?

3. Consejos para que tu trabajo no ocupe todo tu tiempo vital: haz planes de ocio no solo en fin de semana

En ocasiones, el punto de inflexión surge a partir de un cambio de mentalidad. ¿Por qué hacer espacio a los planes de ocio únicamente durante el fin de semana? Para no girar principalmente en torno al trabajo, puedes marcarte objetivos, espacios y rutinas basadas en el disfrute y la desconexión, también entre semana. ¿Cuánto tiempo sueles tardar en concretar la hora para tomar algo con un amigo tras recibir una invitación? ¿Con qué frecuencia cultivas los vínculos de amistad que son más importantes para ti? ¿Qué nivel de satisfacción sientes al hacer un balance entre el trabajo y la vida personal?

4. Consejos para que tu trabajo no ocupe todo tu tiempo vital: más allá de lo que parece urgente

La cultura de la prisa, los resultados inmediatos, la puntualidad y la urgencia, a veces, se vuelve una carga. Es decir, es un enfoque que refuerza la preocupación constante y la búsqueda del perfeccionismo. La realidad, como enseña la vida en momentos decisivos, es que casi todo puede esperar cuando dejamos de vivir instalados en la velocidad. Por supuesto, hay plazos que cumplir. Existen objetivos que hay que atender. Pero si pones en perspectiva muchos de los procesos que has vivido previamente, si tiendes a girar en torno al trabajo, tal vez analices el pasado con una distancia que te muestra un ángulo más consciente.

5. ¿Qué aficiones has abandonado o qué actividad te gustaría aprender?

Cuando el trabajo va quitando tiempo al ocio es habitual que una persona deje de forma gradual sus aficiones. Sin embargo, cuando cultivas una actividad con la que disfrutas, ese disfrute se convierte en un antídoto frente al estrés. ¿Cuáles de esos motivos que te repites a ti mismo para no hacer espacio a aspectos que te harían sentir mejor parten en realidad desde el plano de las excusas o los pretextos? Generalmente, no se necesitan grandes dosis de tiempo para cultivar una afición puesto que el calendario es flexible. Al menos, es importante no renunciar completamente a un espacio de bienestar.

6. Consejos para que tu trabajo no ocupe todo tu tiempo vital: haz excepciones en la organización del tiempo

Es aconsejable, como hemos mencionado antes, despedir la jornada con puntualidad. Y seguir una agenda bien estructurada para optimizar el tiempo. Sin embargo, la planificación del día a día también puede quedar abierta a distintas modificaciones. Especialmente, cuando dichas modificaciones se alinean con el bienestar interior. Siempre se suele decir que es mejor no posponer aquello que tienes que hacer. Pues bien, en el ámbito del autocuidado no existen reglas fijas. En ocasiones, precisamente, conviene hacer lo contrario: priorizar un rato de descanso, alterar el guion previsto y posponer alguna cuestión para el día siguiente.

7. ¿A qué te acerca un estilo de vida centrado en el trabajo o de qué te aleja?

Pon en perspectiva qué consecuencias produce un estilo de vida centrado de forma excesiva en el trabajo. Por ejemplo, las relaciones personales suelen verse afectadas. Del mismo modo, surgen dificultades para tolerar el aburrimiento. ¿Qué puede aportarte un estilo de vida que de forma más armónica refleja un buen equilibrio entre el trabajo y la vida personal?

Es cierto que las propias circunstancias o la realidad del entorno pueden propiciar en mayor o menor grado esa búsqueda del equilibrio. Por ejemplo, a veces, la conciliación se transforma en el desafío constante para quien afronta múltiples responsabilidades con pocos recursos. Este artículo no busca caer en el extremo de aspirar a una situación ideal, puesto que también es recomendable no solo conocer las propias emociones, sino el escenario en el que se producen. Este artículo que compartimos en Crearte es una invitación para reflexionar sobre aspectos del estilo de vida o la forma de afrontar la rutina sobre los que es posible influir (aunque sea de forma limitada).

 

 

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