Uno de los principales enemigos de la motivación laboral es el síndrome del trabajador quemado que muestra la fatiga anímica que experimenta un profesional que no encuentra un sentido positivo a su labor que se ha tornado profudamente rutinaria y monótona.

Una persona puede decidir iniciar un proceso de coaching por diferentes causas profesionales. Una de las más frecuentes tiene que ver con el deseo de desarrollo personal en una situación de estancamiento profesional. ¿Cuáles son los síntomas que experimenta un profesional que sufre síndrome de Burnout?

Un estado de estrés crónico puesto que la rutina cotidiana se vive como una lista de tareas que suponen un esfuerzo constante que agota la energía del trabajador que está al límite de sus fuerzas. El profesional está cansado a nivel psicológico y este cansancio mental produce también una profunda apatía física. La persona sufre al proyectar su presente hacia el futuro y siente que se encuentra en una especie de callejón sin salida: quiere salir de esa situación, sin embargo, no sabe cómo hacerlo porque es víctima del pensamiento negativo y el miedo.

El síndrome del trabajador quemado produce una sensación de malestar general físico y emocional, como si se tratase de una burbuja envolvente que arrastra al trabajador hacia una inercia específica. Este estado de apatía puede alterar incluso la calidad de vida del trabajador al afectar a la calidad del sueño o también, al producir falta de apetito (también puede ocurrir que como consecuencia de la ansiedad el profesional coma más de lo habitual). Los cambios bruscos de humor afectan a las relaciones personales.

¿Qué hacer en una situación de este tipo para volver a ser feliz en el trabajo?

Es muy importante buscar ayuda profesional puesto que un proceso de coaching permite al trabajador encontrar las respuestas adecuadas a sus propias preguntas en un entorno que potencia la introspección y el refuerzo emocional. Es decir, lo que nunca se debe hacer en este tipo de situaciones es que la persona se encierre en sí misma y cargue con el peso en soledad. Un proceso de coaching puede ayudar a definir nuevas metas profesionales con las que romper el círculo vicioso de la negatividad.

Es positivo analizar las causas que han derivado en esta situación de agotamiento emocional con el objetivo de poder aplicar las lecciones aprendidas al contexto presente. Nadie alcanza este estado de apatía de una forma automática sino que es el resultado de la suma de varias situaciones incómodas.

Frente a la despersonalización que experimenta el profesional en su tarea diaria, es muy importante cambiar el chip y tomar decisiones concretas que muestren una actitud proactiva. El sentimiento interior solo empieza a cambiar cuando la persona también se anima a hacer modificaciones en su rutina. ¿Cómo puedes cumplir tus tareas de un modo igualmente profesional pero estableciendo algunos cambios en el proceso?

La mejor solución ante el síndrome del trabajador quemado es solicitar ayuda profesional con el objtivo de mejorar la gestión emocional. De lo contrario, puede que la persona decida cambiar de trabajo pero sin haber solucionado su crisis personal a nivel interno. Como consecuencia de la actitud de evitación, en algún momento corre el riesgo de volver a encontrarse con los mismos problemas pero en un contexto diferente. Por ello, lo verdaderamente valioso es interiorizar en un proceso de coaching los recursos personales disponibles para tener un mayor control sobre las circunstancias profesionales externas.

Puede que tu actual trabajo tenga varios elementos que no te gustan. Sin embargo, es recomendable potenciar el valor de los aspectos positivos para poder alimentar la motivación.

Para potenciar el bienestar frente al síndrome del trabajador quemado también existen cursos profesionales que pueden ser especialmente saludables: un curso de risoterapia nos recuerda que el humor es clave en la salud emocional ya que los problemas tienen un tono más amable cuando se observan desde la fuerza de la sonrisa.

Cuando el trabajo afecta a la calidad de vida personal es muy importante reflexionar a nivel interno sobre el orden de prioridades de una vida feliz: nada es tan esencial como tu propio bienestar. Ningún asunto del trabajo es tan importante como para robarte la paz de una forma permanente.

Uno de los hábitos positivos más importantes que permite poner las ideas en orden es disfrutar de un paseo relajante. Un paseo es un medio para tener un espacio propio.

Conviene recordar las palabras de Confucio: “Elige un trabajo que te guste y no tendrás que trabajar ni un día de tu vida”. A lo que conviene añadir: Si tu trabajo no te gusta, haz algo al respecto.

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