Vivimos en un entorno laboral cambiante e inestable. Estos cambios tienen su parte positiva y es que muchos profesionales se han visto impulsados por las circunstancias a reinventarse buscando nuevas opciones de empleo.

Sin duda, el mejor modo de reenforcar tu futuro profesional es aprovechar ese momento, que suele ir acompañado de un momento de crisis personal, para reorientar tu vida, poner tus ideas en orden y buscar el modo de unir trabajo y vocación.

Mientras que existen sectores en los que se valora mucho la juventud, como por ejemplo, en el sector de la moda, por el contrario, existen otros planos profesionales en los que cumplir años es incluso un valor positivo. Esto es lo que ocurre en la profesión de coach.

La edad de los 40 años ayuda a las personas a poner en perspectiva sus sueños de los 20 para, desde un nuevo marco de madurez, incrementar el desarrollo personal. El filósofo José Ortega y Gasset afirma: «El hombre mejor no es nunca el que fue menos niño, sino al revés: el que al pisar los treinta años encuentra acumulado en su corazón el más espléndido tesoro de la infancia». ¿Cuáles son las ventajas de ser coach después de los 40?

1. En esta edad, tienes experiencia profesional práctica al haber trabajado para distintas empresas. Un alto sentido de la disciplina y del cumplimiento del deber. Es decir, los conocimientos adquiridos en tu trayectoria profesional, incluso aunque no tengan una conexión directa con el coaching, podrás ponerlos en práctica en esta nueva etapa. No partes desde cero aunque sientas que te adentras en un sector nuevo para ti.

A esta edad, las personas también tienden a hacerse preguntas que no se hacen con veinte años cuando la perspectiva es otra. Y una de las cuestiones que nos hacemos conforme cumplimos años es: «¿A qué quiero dedicar yo mi vida laboral para darle un sentido profundo a mi trabajo?». Esta visión trascendente del tiempo en la oficina es la que lleva a muchos profesionales de 40 años a dar el paso definitivo de formarse para ser coaches. Recuerda el mensaje de Séneca: «Cuando no sabemos a qué puerto nos dirigimos, todos los vientos son desfavorables». A los 40 años sabes mejor qué quieres y qué no quieres. Entre otras cosas, porque tienes una experiencia previa que te permite comparar.

2. A los 40 años, te conoces mucho más a ti mismo que cuando tenías 20. Las vivencias que acumulas en tu corazón, los éxitos que has vivido, los fracasos acumulados, las ilusiones y decepciones, marcan un itinerario de vida que es más amplio y, por tanto, es una fuente inagotable de autoconocimiento. Y para poder ser un buen coach, en primer lugar, tienes que ser un buen apoyo para ti mismo.

3. Mayor equilibrio entre razón y corazón. La etapa de la adolescencia y los primeros años de juventud se define por una mayor exaltación de la emoción y del sentimiento. La madurez nos ayuda a equilibrar de un modo más armónico la razón y el corazón. A partir de los 40 años, también eres más prudente y más paciente que a los 20.

4. Como en cualquier ámbito profesional, un coach también debe cuidar su red de contactos e incrementar el networking potenciando la colaboración con otros compañeros. Uno de los valores añadidos de los 40 años es que el profesional tiene más contactos de calidad. Y esta red de contactos, será una suma de información y de conocimiento para ti.

5. La mayoría de las personas viven los 40 años como el ecuador de la vida. Y esta perspectiva puede tornarse como una especie de renacer a modo de toma de conciencia que es el que hace que muchas personas que ya han superado esta edad, recuerden esta etapa de su vida con una intensa felicidad. Porque los 40 años siguen teniendo la fuerza de la juventud pero con la suma de la sabiduría de la madurez. A esta edad, puedes echar la vista al pasado para tomar impulso gracias al aprendizaje de tus experiencias para mirar tu futuro como la verdadera apuesta. Todos podemos aprender del mensaje del filósofo Arthur Schopenhauer que dice: «Los primeros cuarenta años de vida nos dan el texto; los treinta siguientes, el comentario».

Generalmente, una persona de 40 años tiene una mayor estabilidad económica que a los 25. Por tanto, tiene más recursos económicos disponibles para invertir en cursos de formación. Si quieres ser coach reflexiona sobre esta frase: «Para dirigir personas, camina detrás de ellas», un mensaje profundo de Lao Tzu.

Ojalá que a los 40 años sepas de verdad que la vida es lo suficientemente bonita como para tomártela en serio. A esta edad evita decirte a ti mismo: «Ya tengo la vida hecha». La vida no es estática y este tipo de pensamiento te impide desplegar tus alas para volar en el trabajo.

 

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