El término estrés se utiliza de una forma tan frecuente, incluso en las conversaciones cotidianas, que llega a normalizarse. Parece un factor difícil de evitar en el trabajo, en las relaciones personales, en un estilo de vida exigente… Normalizar el estrés implica acostumbrarse a convivir con una situación y una forma de vivirla que parece inamovible. Sin embargo, esa realidad, sostenida en el tiempo, genera un desgaste físico, psicológico y emocional. En el blog de Crearte, somos conscientes de que existen factores externos e internos que pueden potenciar el riesgo de estrés, pero queremos invitarte a conectar con un estilo de vida consciente, agradable y saludable. Por ello, te damos 7 razones para no normalizar el estrés en la rutina diaria.
1. Dejar de vivir centrado, únicamente, en lo externo
Sin duda, el ritmo cotidiano sí gira en gran medida alrededor de objetivos, cumplimiento de responsabilidades, horarios y factores del entorno que ponen el acento en lo externo. Sin embargo, existe una realidad que trasciende más allá de lo externo: el mundo interior. Es esencial poner el foco en el cuidado integral y emocional de uno mismo. Normalizar el estrés incrementa el riesgo de tapar, ocultar o minimizar determinados síntomas de malestar. Pero esos síntomas y señales dejan huella en el cuerpo. Es decir, exteriorizan ese malestar que, poco a poco, sale a la luz y necesita ser escuchado (en ocasiones, con urgencia).
2. El auge de la filosofía slow y el interés por la inteligencia emocional
Frente a un ritmo de vida que habla de velocidad, logros y acción constante e, incluso, consumismo, existen tendencias que muestran una respuesta que se aleja de ese enfoque. El auge de la filosofía slow que invita a un estilo de vida más conectado con el presente, o el interés creciente por la inteligencia emocional y el coaching reflejan que, más allá de lo establecido o lo que parece habitual para uno mismo, existen otras maneras de vivir.
3. Dejar de reaccionar en automático para actuar desde la reflexión
El estrés incrementa el riesgo de responder y actuar de forma automática ante situaciones externas, especialmente, cuando esos factores se manifiestan en forma de imprevistos desagradables. Las respuestas automáticas también surgen en las relaciones personales cuando un aspecto concreto para tocar algún punto que activa la frustración, la envidia, el desencanto, la soberbia, el estrés… Por ello, dejar de normalizar el estrés es un primer paso para crear una nueva mentalidad. Es el punto de inflexión necesario para dejar de reaccionar, al menos con tanta frecuencia, para incrementar la gestión emocional y la reflexión.
4. Responsabilidad: cuando el estrés se convierte en una excusa
El estrés incrementa el malestar. Pero ese factor puede utilizarse como una excusa negativa en numerosos escenarios de la vida diaria. Por ejemplo, puede utilizarse como una razón para intentar disculpar un comportamiento inadecuado o para posponer una decisión determinada. Es esencial no normalizar el estrés, tampoco hay que reprimir sus síntomas. Si se manifiesta, es esencial atender los síntomas y las señales a través del autocuidado y el consejo profesional.
5. Cuidado con esas creencias que normalizan un factor adverso, una de las 7 razones para no normalizar el estrés
La normalización del estrés se respalda con ideas limitantes que llegan a afianzar sus raíces en el discurso interior. Mientras que el estrés se intensifica, el afectado parece sentirse cada vez más pequeño ante los desafíos de cada nueva semana. Una situación puede ser compleja, pero es posible encontrar una nueva forma de afrontarla. No estamos hablando de una existencia ideal, sino de la posibilidad de utilizar nuevos recursos o herramientas para afrontar el proceso.
6. El ejemplo de aquellas personas que viven desde la paz y la armonía
Cuando el estrés se normaliza, parece inevitable. Y, sin embargo, existen ejemplos de personas que viven desde la paz y la armonía. Hombres y mujeres que también afrontan desafíos relevantes y momentos complejos. Sin embargo, siguen una filosofía de vida que pone el foco en lo verdaderamente relevante. Y esa es una de las claves del cambio: recordar qué es lo verdaderamente significativo, incluso cuando algo aparentemente urgente se presenta como si fuese más importante a simple vista. Existen momentos trascendentes en los que el orden de prioridades se clarifica completamente. Y aquello que era una fuente de estrés, queda totalmente en un segundo plano.
7. Conecta con tu ser: una de las 7 razones para no normalizar el estrés en la rutina diaria
El ser muestra el propio fluir de la existencia. No te identifiques de manera absoluta con pensamientos o ideas que, en tantas ocasiones, se convierten en una fuente de frustración. Tampoco alinees tu propia esencia con emociones que son cambiantes. Sin embargo, para aprender a conectar con uno mismo, más allá de la información específica de pensamientos y emociones, puede ser necesario iniciar un aprendizaje basado en el autodescubrimiento y la atención plena.
MBSR, Reducción del Estrés Basado en Mindfulness, es una formación de calidad que impartiremos en Crearte durante los próximos meses. El curso online, impartido en tiempo real, comienza el 7 de abril y finaliza el 13 de julio. Vivimos en un contexto en el que todos percibimos señales e indicios de una incertidumbre elevada. El cambio es tan constante que hacer planes a largo plazo parece un juego de adivinanzas. Por ello, es fundamental ejercitar nuevas herramientas y recursos para disfrutar de forma integral de este viaje personal desde el autoconocimiento, la sabiduría interior, la respiración consciente, la atención plena y el autocuidado. ¿Cuál de estas 7 razones para no normalizar el estrés en la rutina diaria crees que es más relevante en la práctica?