El pensamiento negativo, cuando se manifiesta de forma intensa y recurrente, impacta en el nivel de confianza ante el futuro (incluso a corto plazo). En ocasiones, podemos llegar a estar tan atrapados en ese bucle de ideas repetitivas que parece que llegamos a pensar la vida incluso más que a vivirla y disfrutarla. Aspirar a disfrutar de una rutina en la que no surge ningún tipo de pensamiento negativo o fuente de estrés es un imposible. Además, en determinado contexto, también puede tener una función positiva. ¿Cómo avanzar hacia una filosofía de la vida cotidiana que se alinea con la esperanza, el optimismo y la calma? Te damos 6 ideas para reducir el pensamiento negativo y confiar en la vida.
1. Cambia el tono y la dirección de la pregunta, una de las 6 ideas para reducir el pensamiento negativo
Un diálogo interno que está dominado por el miedo, la impaciencia, la preocupación y la negatividad muestra múltiples interrogantes que hacen que la persona se ponga en lo peor. Esa anticipación muestra, en realidad, una forma de intentar mantener el control ante aquello que puede ocurrir. Aunque, como sabes, ante ese deseo de mantener el control se produce una paradoja importante: más allá del deseo o la intención, es imposible abarcar todas las variables e imprevistos que son ajenos a uno mismo. Pues bien, cambia el tono y la dirección de la pregunta: ¿Y si el factor suerte está de mi lado? ¿Y si surge una alternativa que me ilusiona? ¿Y si el proceso evoluciona con facilidad?
Existen momentos en los que el ser humano puede llegar a anticipar catástrofes en su interior, pese a que, en la mayoría de las ocasiones, el foco de la preocupación no se manifiesta en la realidad. Y no se concreta justamente en el momento en el que se ha anticipado. Pero cuando a través del pensamiento negativo una persona sufre por aquello que le preocupa, sus sensaciones son muy reales.
2. Dedica un tiempo breve a atender tu pensamiento
El pensamiento negativo puede llegar a crecerse cuando se alimenta de forma ilimitada a través de ideas negativas, exposición a estímulos que producen inquietud o la rumiación… Pero tampoco es aconsejable tapar y ocultar sus señales mediante las distracciones, comportamientos automáticos y ocupaciones externas. Puedes buscar de forma intencional un periodo breve, de varios minutos, para pensar durante la jornada en el asunto que te preocupa. Y, más allá de ese plazo, sigue con tu rutina.
3. Imagina que puedes bajar el volumen y la intensidad del pensamiento negativo
Imagina que eso que te preocupa se mueve con la inercia de las nubes o el viento. Del mismo modo, imagina que tienes la posibilidad de pulsar un botón, como si fuese una radio, para bajar el sonido de la voz interior cuando aparece atrapada en el bucle de pensamiento negativos. ¿Qué imagen te inspira de forma positiva? Puedes adaptar esta perspectiva a tu propia experiencia.
4. Actúa sin dejar que el pensamiento negativo determine tus pasos
El pensamiento negativo se crece cuando interfiere en las decisiones personales mediante el miedo, la postergación, la indecisión o la profecía autocumplida. Por el contrario, la acción y la experiencia práctica proporcionan otra perspectiva. No se trata de actuar desde la precipitación, la prisa y la inmediatez. Sin embargo, frente al bloqueo que puede causar el pensamiento negativo, encuentra tu propio ritmo y tu plan de acción.
5. Comparte tus pensamientos y emociones, una de las 6 ideas para reducir el pensamiento negativo
El malestar que produce el pensamiento negativo, cuando se manifiesta a nivel intenso, se convierte en una carga pesada. ¿Cómo aligerar este equipaje a nivel emocional? Exterioriza y comparte qué te preocupa, qué ideas impactan en tu mundo interior con más frecuencia, cómo te sientes… Aunque las vivencias de cada ser humano son diferentes, la empatía en torno a cuestiones universales, facilita el diálogo y la conexión. No se trata de hablar con cualquier persona, puesto que es aconsejable encontrar un interlocutor que aporta acompañamiento, sensibilidad, escucha activa y paciencia.
Más allá del círculo de la amistad o la familia, también existen entornos que proporcionan un espacio seguro. Por ejemplo, la ayuda psicológica o un curso de crecimiento personal en el que los participantes intercambian experiencias personales desde el respeto. A veces, incluso, se producen encuentros inesperados y conversaciones interesantes con desconocidos. Lo importante es que recuerdes que no estás solo (incluso si en algún momento sientes que nadie te comprende).
6. Reducción del Estrés Basado en Mindfulness
La percepción del instante puede cambiar completamente en función de cuál es el punto hacia el que se dirige la atención personal. Sin embargo, existen aprendizajes y procesos de formación que son claves a nivel interno para impulsar una transformación personal orientada hacia el bienestar. El curso MBSR, Reducción del Estrés Basado en Mindfulness, que impartimos en Crearte en modalidad online en tiempo real, desde el 13 de abril hasta el 7 de julio, proporciona recursos, cambios positivos y herramientas para afrontar el estrés desde una presencia más consciente.
Finalmente, recuerda que, además de ser comprensivo contigo mismo, también es esencial que entiendas que las circunstancias externas y los factores de cada momento influyen en la propia realidad personal. Aunque el contexto forma parte de la realidad y de la vida, la inteligencia emocional, la PNL, la filosofía, el coaching y el mindfulness nos recuerdan que no estamos totalmente determinados por lo que nos sucede si buscamos nuevas formas de afrontar cada proceso.