La práctica de la amabilidad profunda en el día a día comienza con uno mismo. Sin embargo, en la práctica de la amabilidad con uno mismo también pueden surgir diferentes trampas emocionales. A veces, surge el eco del “no me lo merezco”. Pues bien, el amor propio sí se riega con dosis frecuentes de amabilidad, atención consciente y autocuidado. En Crearte, cuando estamos cada vez más cerca de las vacaciones de verano, queremos recordarte que la búsqueda del bienestar y la armonía no se contextualiza únicamente en el periodo estival. Por ello, te proponemos 10 ideas para ser amable contigo cada día.
1. Momentos de relax y desconexión
El lenguaje de la productividad y los resultados parece alinearse en múltiples momentos con la identidad. Sin embargo, el valor personal y el ser trascienden más allá del hacer, el cargo profesional y otros roles determinados. Descansar y desconectar se transforman en una verdadera necesidad. Por ello, haz una pausa en el ritmo de tu agenda y sumérgete durante unos instantes en un universo de desconexión y tranquilidad.
2. Cuidado con la autoexigencia y las altas expectativas: relativiza
¿Quieres ser amable contigo? Reduce el peso con el que cargas cada día. Tal vez ese peso parezca invisible en la práctica y, sin embargo, tiene una dimensión notable en la forma de afrontar cada jornada: preocupaciones, asuntos pendientes de resolver, objetivos a corto plazo… ¿Cuántas de esas cosas que ahora parecen tan importantes lo seguirán siendo, en el mismo grado, dentro de un año? Relativiza lo que es secundario o accidental y prioriza un aspecto tan esencial como tu bienestar.
3. Aficiones: no renuncies al tiempo de ocio
Cuando en la etapa adulta se reduce de forma drástica el tiempo de ocio, hasta el punto de abandonar cualquier afición que antes era motivo de satisfacción y disfrute, conviene reflexionar al respecto. Con la edad no solo pueden cambiar las prioridades personales, sino también múltiples circunstancias. La práctica de una afición, que puede ser muy sencilla y accesible en el día a día, es una forma de ser amable con uno mismo.
4. Háblate como a un amigo o un ser querido
¿Cómo conectar con la perspectiva del respeto, la amabilidad y el cariño? Háblate como lo harías con un amigo o un ser querido que necesita un refugio y un lugar seguro a nivel emocional. Ofrécete ese espacio a través de un diálogo interior que gira en torno a palabras que nutren y fortalecen la autoestima.
5. Establece límites constructivos en tus relaciones personales
La práctica de la amabilidad hacia uno mismo también surge en el encuentro con los demás. Establece límites constructivos para proteger tu espacio, tus derechos, tu capacidad de decisión… Y, a su vez, defiende esos límites con firmeza, pero también con amabilidad.
6. Celebra los pequeños logros de cada día
Pon en valor, ante ti mismo, esos pequeños logros que, en realidad, pueden ser tan relevantes. Celebra esas conquistas personales sin quedar a la espera de recibir otro tipo de reconocimiento externo. Regálate a ti mismo un mensaje bonito de reconocimiento, una palabra de motivación o una frase de ánimo.
7. Sumérgete de forma activa en el mundo de la cultura
La cultura hace que este mundo sea verdaderamente más humano. El cine, la literatura, las diferentes expresiones artísticas, el teatro o el turismo cultural se convierten en una fuente de aprendizaje, un estímulo de curiosidad y un espacio para el diálogo. La cultura acompaña, acoge, incrementa la reflexión sobre el propio ser humano y promueve la educación en valores.
8. Sé amable con los demás
Y extiende esa amabilidad hacia ti mismo. Sé comprensivo con los errores ajenos, y recuerda que todas las personas se equivocan. Traslada este aprendizaje a ti mismo cuando te cueste pasar página tras un fallo determinado.
9. Termina el día con un balance centrado en el aprendizaje
¿Cómo encontrar un enfoque amable para despedir el día? Pon el foco en el valor del aprendizaje vinculado a las experiencias de la jornada. En definitiva, cierra cada día con un punto de vista que se alinea con la superación, la reflexión, la gratitud y la resiliencia.
10. Pide ayuda: confía
Más allá del individualismo, la amabilidad hacia uno mismo también crece a través del apoyo externo, el refuerzo positivo y la presencia de la mirada del otro. Cultiva el valor de la amabilidad a través de la confianza, aprende a delegar, pide ayuda o busca apoyo especializado cuando lo necesites.
Sin duda, la vida puede cambiar a partir de un nuevo escenario marcado por circunstancias favorables hacia la propia felicidad. Pero la transformación más significativa en la manera de afrontar la existencia es aquella que se materializa a nivel interno y que modifica el trato que una persona tiene consigo misma. La amabilidad es sinónimo de luz, esperanza, compañía, amor, refugio, fuerza, esperanza… ¿En qué momentos sientes que eres amable contigo? ¿Cómo puedes dedicar más tiempo a esos gestos de cuidado personal? En Crearte te invitamos a cultivar el valor de la amabilidad a través de la formación especializada y el aprendizaje como medios que potencian la libertad y la toma de decisiones.