Un proceso de coaching está muy vinculado con el descubrimiento personal de aquel que pasa tiempo de calidad consigo mismo. En ocasiones, un ser humano tiene elevadas expectativas. Sin embargo, se posiciona ante esa realidad desde un punto de vista reactivo. Queda a la espera de que algunas cosas cambien de forma externa. Pero el coaching es una invitación para ejercitar la creatividad.

El coach realiza un importante acompañamiento durante un proceso que tiene un valioso significado para el cliente. Pero el verdadero protagonista de la toma de decisiones es él mismo. Es decir, ser realmente protagonista de un proceso de coaching, y de cualquier otra etapa vital, es sinónimo de ser proactivo. ¿Cómo mantener este nivel de implicación con la propia felicidad a lo largo de las sesiones?

1. Haz un compromiso contigo mismo

En la etapa inicial de un proceso de coaching se establece la alianza que guiará este proceso. Una alianza en la que intervienen dos partes: el coach y el cliente. Este acuerdo tiene como objetivo clarificar los distintos aspectos de este camino. Sin embargo, si tú comienzas un proceso de coaching, también es positivo que te comprometas contigo mismo. Es decir, es importante que asumas tu responsabilidad en el cumplimiento de tus objetivos.

2. Sinceridad

Si una persona oculta algún tipo de información que sea relevante en relación con los datos desvelados en una sesión, se está engañando a sí misma. La sinceridad es clave para afianzar la confianza entre el coach y el cliente. Pero, además, esta honestidad es de vital importancia para avanzar en el proceso de búsqueda personal en la dirección correcta: aquella que está alineada con un objetivo significativo.

3. Confía en ti

Aunque un objetivo realista parezca difícil de alcanzar, si esa meta es viable encontrarás el camino para llegar a ella. Y, además, puedes identificar otras rutas alternativas si el plan inicial no conduce en la dirección deseada. La confianza que el coach tiene en tu capacidad de superación es una fuente de motivación para ti.

Del mismo modo, otros amigos que estén cerca de ti durante este proceso también influyen de manera positiva en tu implicación. Pero lo más relevante de todo, más allá de cualquier reconocimiento externo, es que confíes en ti. Tienes recursos internos muy importantes para ser feliz y, también, dispones de la capacidad para encontrar nuevas herramientas.

4. Pon el foco de tu atención y de tus acciones en el presente

En un proceso de coaching existe una planificación necesaria para lograr un reto. Existen distintos escenarios de tiempo en los que puede situarse el cliente. Si quiere ser verdaderamente proactivo es esencial que intente estar presente la mayor parte del tiempo en el ahora. Es en este contexto donde se enmarcan las oportunidades. Y es probable que algunas de ellas pasen desapercibidas por no observar la realidad de lo posible.

5. Afronta una situación en lugar de huir de ella

Esta es una de las diferencias que existe entre un comportamiento proactivo y uno reactivo. En este último caso, la persona puede llegar a evitar alguna situación que le resulta incómoda. La persona proactiva da más importancia a su capacidad de influir en la realidad que a las circunstancias externas. No ignora las dificultades y obstáculos que le afectan de algún modo, pero no se queda estancada en esa interpretación.

Una persona proactiva, en ocasiones, se anticipa a algunas situaciones incluso antes de que se produzcan, al haber hecho una adecuada previsión de las mismas. Por el contrario, desde un comportamiento reactivo, algo que no era tan urgente en un primer momento llega a serlo por haberlo aplazado durante tantos días.

6. Acude a cada sesión con puntualidad

La proactividad durante un proceso de coaching se pone de manifiesto en este aspecto que influye de forma significativa en la gestión del tiempo. Haz que tu proceso de coaching sea una prioridad objetiva en esta etapa. Y, por tanto, haz el espacio necesario en tu existencia para vivirlo de forma consciente.

7. Escribe un diario

Durante un proceso de coaching, es probable que observes la realidad con más detenimiento. Algunas de estas reflexiones, ideas, expectativas y decisiones personales pueden anotarse en un diario que muestra la fecha de cada día. Un diario que pone de manifiesto la gratitud, la alegría, el optimismo, las dificultades o los logros alcanzados a corto plazo.

8. Avanza a pesar de las dudas, la incertidumbre o el miedo

Si esperas hasta encontrar todas las respuestas a las preguntas que te haces ahora mismo, quizá tardes mucho tiempo en dar el primer paso. Sigue adelante con este camino porque desvelas nuevas verdades a lo largo de un proceso de descubrimiento que te aleja de tu zona de confort actual. Es decir, este es un tiempo de aprendizaje.

9. Haz cosas que te gusten

No solo durante las semanas que dure el proceso, sino también después de ese momento. En ocasiones, la sensación de urgencia que producen algunas obligaciones lleva a las personas a dejar en el olvido algunas aficiones. Mereces alcanzar el objetivo que te has marcado en un proceso de coaching. Y es importante que tú mismo recuerdes que eres merecedor de esa felicidad. Por ello, alimenta tu autoestima y crea momentos de bienestar.

10. Constancia

Puede ocurrir que el nivel de motivación durante un proceso de coaching personal cambie en algún momento. Un obstáculo no debe ser un motivo para abandonar el proceso. La perseverancia ofrece la clave para desvelar aquello que se encuentra al final del camino.

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