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La paciencia transforma la vida de una persona cuando convive con la urgencia de la prisa. La impaciencia produce una sensación constante de falta de ritmo porque la realidad no parece alineada con los objetivos personales. Este ingrediente resulta muy valioso en la vida y, también, durante un proceso de coaching. Quizá en algún momento has sentido, más allá de tu implicación y tu esfuerzo para lograr una meta, que los resultados no parecen verdaderamente relevantes.

Como hemos comentado en más de una ocasión en el blog de Crearte Coaching, la verdadera transformación parte de un cambio personal. ¿Cómo alimentar la paciencia en un momento como el actual marcado por la desorientación y la incertidumbre? A continuación, compartimos 10 consejos para alimentar la paciencia.

1. No vivas permanentemente enfocado en los resultados

La productividad es un indicador muy utilizado en el ámbito laboral. Pero el valor de un proceso va más allá de las oportunidades generadas. Vuelve al presente cuando te distancies del aquí y el ahora. Alimentas tu paciencia cuando tus pasos marcan el compás de la presencia consciente.

2. Abraza la realidad, en lugar de vivir pegado a la expectativa

Con frecuencia, la impaciencia también refleja la frustración que experimenta aquel que tiene expectativas que no se han materializado en una situación. Observa la belleza de lo real en sí mismo, sin condicionar tu mirada por el efecto de prejuicios, creencias limitantes o estereotipos. Cultiva el arte de la aceptación.

3. Di adiós al edadismo y a la impaciencia

Las creencias limitantes, en relación con la impaciencia, en ocasiones adquieren la forma del edadismo. Así sucede cuando alguien observa cada una de las etapas de la vida desde una perspectiva lineal. Desde este enfoque, algunos sueños parecen tener fecha de caducidad. ¿Cómo cultivar la paciencia? Recuerda que no puedes regresar al pasado, pero sí tienes la posibilidad de empezar a planificar hoy tu futuro.

4. No evalúes tu situación personal desde la comparación

La comparación adquiere formas diferentes, como veremos a continuación. En ocasiones, pones en relación tus circunstancias actuales con el momento que atraviesa alguien a quien conoces. En otros casos, el desgaste se produce cuando el diálogo interno conecta con la nostalgia de algunos deseos previos depositados en esta etapa (y que se perciben como ausentes al no haberse hecho realidad). En lugar de poner el foco en la comparación, observa tu evolución.

5. Establece un proyecto de vida flexible

De este modo, adquieres la disposición necesaria para responder de forma creativa cuando se producen algunos cambios. Una planificación rígida no contempla los imprevistos que se van a productor en algún momento. Por ello, cuando te marques un objetivo importante, diseña un plan de acción que sea el hilo conductor del camino que vas a recorrer. Pero diseña un trazado que tenga en cuenta otras alternativas.

6. Encuentra tiempo para las cosas importantes

El tiempo es un bien finito. Existen muchos aspectos relacionados con el calendario que no dependen de ti. Sin embargo, sí puedes decidir de forma consciente que quieres encontrar el espacio necesario para compartir experiencias con personas importantes o en soledad.

7. Analiza qué te aporta y qué te quita la impaciencia

Puedes reflexionar en torno al sentimiento desde ambos puntos de vista. Por una parte, analiza qué aspectos crees que te aporta esa sensación de urgencia. Y, por otro lado, sé sincero contigo mismo para evaluar todo aquello que te quita. Por ejemplo, te impide disfrutar de la belleza del camino. Y, además, este estado de ánimo afecta de forma negativa a tu bienestar cuando está unido al estrés. Por el contrario, realiza un análisis en torno a los beneficios y oportunidades de la paciencia.

8. Sé amable contigo para alimentar la paciencia

En ocasiones, depositamos expectativas personales en los demás. Los vínculos con los otros ocupan un lugar importante en tu tiempo y en tu vida. Pero tú estás en el centro de tu historia. El modo en el que te tratas puede reflejar la paciencia o la impaciencia que sientes en un momento determinado. La amabilidad es una experiencia de amor. y acompañamiento hacia ti mismo. El juicio negativo, por el contrario, genera preocupación.

9. Cultiva el placer de no hacer nada

La acción es importante en la existencia. Pero la realidad del ser humano va más allá del hacer. Conecta con el ser y la esencia personal. Entra en contacto con el silencio y los espacios que no se llenan con una ocupación.

10. Conecta con los ritmos de la naturaleza

Los cambios que observas en un paisaje, próximo al lugar en el que vives, se convierten en la representación visual del propio paso del tiempo, que tiene su reflejo en la vida cotidiana. Y, por tanto, el encuentro con la naturaleza también alimenta la paciencia.

En Crearte Coaching compartimos contigo diez consejos para alimentar la paciencia y la calma durante el verano y siempre.

 

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