Tu nivel de felicidad aumenta cuando mantienes una buena relación con tu familia puesto que este es un sistema del que tú formas parte como protagonista. La proximidad de las fiestas de Navidad está muy cerca. Pero más allá de este periodo de celebración, el vínculo permanece durante todo el año. ¿Cómo alimentar la inteligencia emocional en la familia? En Crearte Coaching enumeramos este decálogo.

1. Cada persona es única y diferente

Incluso dentro de una misma familia, más allá del contexto de un legado afectivo común, las diferencias de carácter o de estilo de vida pueden ser evidentes entre sus miembros. En lugar de observar la diferencia desde un prisma negativo, conviene ver la riqueza humana que existe en el seno de la propia familia.

2. Valora a tus padres

Todo ser humano tiene dificultades y defectos, sin embargo, la luz del amor que los padres sienten por sus hijos es sinónimo de esperanza. Valora las cualidades que observes en tus padres no desde la exigencia, sino desde la humildad de saber que tú también has cometido equivocaciones a lo largo de tu vida.

3. Tu pasado no determina tu presente

El ayer forma parte de tu biografía, sin embargo, tú tienes la capacidad de crear tu presente a partir de decisiones de las que te haces responsable. No conviertas el pasado en una excusa para permanecer en él cuando la vida te invita a vivir en un eterno presente.

4. Disfruta de tu vida como adulto

Construye tu vida proyectándote en la persona que quieres llegar a ser. Para ello, influye en las circunstancias para alcanzar esa posición en la que quieres estar. Pon en práctica tu libertad de seguir tu camino.

5. Observa el lado bueno de las personas

El modo en el que observas a los demás está muy condicionado por tu propia mirada. Las demás personas no tienen que ser como tú esperas que sean. No están llamadas a cumplir todas tus expectativas. Son seres con libertad. Cada persona de tu familia, incluso aquel familiar con el que tal vez tengas un menor nivel de afinidad, tiene cualidades valiosas. ¿Eres capaz de identificar esos rasgos?

6. Comparte tiempo con los demás

Este compartir tiempo va más allá del hecho de estar físicamente presente en un lugar en un momento en el que las nuevas tecnologías se convierten en una forma de interrupción continua. Intenta reforzar tu creatividad para escribir tu historia desde la libertad de valorar a tu familia sin compararla con otras.

7. Cultiva la amistad con tus amigos

La familia es un entorno de pertenencia muy importante pero no es el único. Los amigos también son compañeros de viaje en esta aventura del vivir. Además, nunca como hoy en día hemos tenido tantos medios tecnológicos para mantener la amistad incluso en la distancia.

8. Escucha tus emociones

Escucha tus sentimientos y tus emociones descubriendo el potencial de herramientas que te permiten alcanzar este fin. Por ejemplo, el mindfulness. Encuentra tiempo para la formación emocional puesto que, en la medida en la que te conoces mejor a ti mismo, también tienes una relación más constructiva. Y, desde esta premisa, estableces vínculos más felices con los demás.

9. Utiliza palabras nutritivas

«Gracias», «lo siento» y «por favor» abren aquellas puertas que cierran las quejas y los reproches constantes. El lenguaje es importante en cualquier circunstancia. Sin embargo, no te quedes enganchado a palabras del pasado que tal vez te hirieron. Perdona a los demás y perdónate a ti mismo como un acto de libertad que te aleja del rencor. Vive tu propio proceso interior hasta llegar a esa meta.

10. Educación en valores

Si eres padre o madre, educa en valores a través del ejemplo. Sin embargo, evita imponerte el peso del perfeccionismo. Aspira a ser tu mejor versión recordándote, con más frecuencia, que haces las cosas lo mejor que puedes. Comprendes mejor tu realidad cuando observas la influencia que el contexto también ejerce sobre tu realidad. Ya que, aunque la actitud es importante, la realidad es que la biografía personal transcurre en un horizonte espacio temporal. Y las dificultades de la conciliación laboral forman parte de la realidad de muchos hogares.

Recuerda este mensaje de Gabriel García Márquez: «Cuando un recién nacido aprieta con su pequeño puño, por primera vez, el dedo de su padre, lo tiene atrapado para siempre».

 

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