La ética en el trabajo como coach invita a la reflexión sobre diferentes puntos de vista. Por una parte, la ética invita a la responsabilidad en torno al acompañamiento hacia el otro. Además, un profesional también puede implicarse para crear una huella humanista en la sociedad por medio de su labor. Del mismo modo, puede implicarse para compartir conocimiento y experiencia con otros expertos. Y, por supuesto, la ética del coach también se orienta hacia la comprensión y el cuidado de uno mismo. En Crearte Coaching ofrecemos formación de alta calidad que abre puertas a nuevos profesionales del sector y también a quienes se acercan a esta disciplina con curiosidad y desean hacer un curso de un nivel más inicial. Hoy compartimos 10 claves sobre ética profesional para trabajar como coach desde la excelencia y el compromiso.

1. El respeto a la dignidad del ser humano

El cliente de un proceso de coaching no es un medio para ganar más dinero en el negocio. Cada cliente es un ser humano irrepetible que posee un valor incalculable por sí mismo. Cada persona es irrepetible, posee una historia única y unas circunstancias concretas. Por ello, la ética del coach pone el foco en la dignidad de cada persona.

2. Coherencia en el plano de la acción

El principio de la coherencia transforma la existencia de cualquier ser humano que actúa siguiendo las directrices de sus valores, objetivos y prioridades. La solidez de dicho principio se conquista con firmeza a través de la acción en cada decisión. Pues bien, la coherencia también se manifiesta por medio del propio ejemplo profesional y la forma de realizar el trabajo en el ámbito del coaching. Y es que, las contradicciones, que debilitan tanto la marca personal, se perciben pronto cuando se analizan desde el punto de vista externo.

3. Reconocimiento de los propios límites

Es aconsejable poner en valor, desde la honestidad, la trayectoria, la preparación, los cursos realizados o la vocación. Pero la ética profesional también requiere de un ejercicio de humildad para aceptar los propios límites que definen aquel ámbito en el que un coach se siente desorientado, desbordado o no está cualificado para ofrecer asesoramiento.

4. Cumplimiento de la normativa

La ética no solo se refuerza mediante la aplicación de aquellos valores que se afianzan sobre la búsqueda de la excelencia o el respeto a la dignidad del ser humano. El propio cumplimiento de la normativa actual en materia de protección de datos refleja una importante responsabilidad. Como hemos indicado, es preciso que un profesional también asuma y reconozca cuáles son sus límites en competencias, habilidades y conocimiento. De este modo, un coach también puede trabajar en colaboración con otros expertos para crear un equipo que se complementa perfectamente.

5. Responsabilidad en la gestión del tiempo

El tiempo es otro de los factores que adquiere relevancia en el desarrollo de una sesión o en un curso de coaching. El tiempo, además de otras variables, crea las condiciones adecuadas para el autoconocimiento. Por ejemplo, la puntualidad en el comienzo y el desenlace de una sesión de coaching es una práctica responsable. Si en algún momento se produce un imprevisto o una circunstancia que rompe con el ritmo habitual, conviene mostrar empatía hacia el cliente y su propio tiempo.

6. Aplicación de la ética profesional en cualquier contexto

El trabajo de un coach puede desarrollarse en diferentes experiencias profesionales: un curso en una empresa, una conferencia, una sesión de coaching, la escritura de un artículo en una revista, un emprendimiento online… La ética debe ser un pilar y un motor constante más allá del contexto.

7. Pedir disculpas ante los errores

A pesar de trabajar de forma responsable, un profesional, en cualquier ámbito, puede equivocarse y cometer errores que producen consecuencias. El reconocimiento del propio error es un reflejo de la ética que acompaña a una persona que aprende de las experiencias y procesos previos para seguir mejorando.

8. Lee sobre filosofía para saber más sobre ética

Es habitual que los profesionales que destacan en el sector del coaching se formen constantemente con nuevos cursos y formaciones. ¿Cómo saber más sobre ética desde diferentes perspectivas? La historia de la filosofía permite profundizar en esta disciplina a través de las aportaciones y enfoques de distintos autores.

9. Generar expectativas realistas en los clientes y alumnos

El coaching no es sinónimo de soluciones inmediatas, resultados rápidos o palabras que generan expectativas irreales en clientes y alumnos. El coaching no debe confundirse con el marketing que está presente en tantos mensajes que se alinean con la esencia de la siguiente idea: «Puedes lograrlo todo». Por ejemplo, la información principal sobre un curso debe quedar perfectamente señalada en el programa. Pero, además, por medio de distintas vías de contacto, las personas interesadas en conocer más información al respecto deberían tener la posibilidad de plantear distintos interrogantes a través de diversos canales.

10. Ser una buena persona para ser un buen coach

La bondad en la existencia cotidiana y en el trabajo como coach se presenta como esa aspiración que nunca se conquista de forma absoluta, puesto que el campo de mejora es constante a nivel humano.

¿Qué otros ejemplos de ética profesional quieres destacar en el trabajo como coach?

 

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