Descubre cómo saber qué sientes de verdad

Uno de los temas recurrentes cuando nos referimos a la inteligencia emocional es el de la gestión de nuestras emociones. Todos queremos gestionar nuestras emociones, al menos las desagradables, para que no nos bloqueen ni nos impidan ser felices.

¿Por qué no es fácil?

Aunque hay varias razones, una de las primeras, es que es complicado saber qué sentimos realmente. Confundimos nuestras emociones y nos engañamos inconscientemente en relación a qué sentimos. Esto nos lleva a dar soluciones que no nos sirven. Acabamos tratando una alergia con un anti gripal creyendo que tenemos un resfriado, cuando realmente es una rinitis alérgica.

¿Qué hacer para remediarlo?

Convertirnos en detectives de nuestras propias emociones. No quedarnos en lo aparente. Ir un paso más allá y preguntarte si lo que crees sentir es real, o si puede ser un disfraz de otra cosa, de algo que hay más en el fondo.

Leslie Greenberg, psicólogo e ingeniero, nos habla en su libro “Emociones: una guía interna” de que al igual que no todo pensamiento es lógico no todas las emociones son inteligentes. Tan importante como aprender a razonar con lógica, es distinguir si nuestras emociones nos ayudan a vivir una vida más plena o si nos resultan perjudiciales.

¿Por dónde empezar?

En este sentido, distinguimos tres grupos de emociones: primarias, secundarias e instrumentales. Y a su vez, dividimos las emociones primarias en saludables y en no saludables:

  • Emociones primarias saludables o adaptativas: son nuestras respuestas fundamentales a las situaciones. Nuestros primeros sentimientos. Llegan con rapidez y se van igualmente con prontitud. Son reacciones a algo que está ocurriendo ahora. Cuando la situación que las produce se afronta o desaparece, la emoción se desvanece. Son muy valiosas para nuestra supervivencia y bienestar. Si un animal peligroso corre hacia ti, el miedo es adaptativo pues te ayuda a ponerte a salvo. Si alguien te falta el respeto, el enfado es útil para poner límites, conectar con tu fuerza y no permitirlo.
  • Emociones primarias no saludables o des adaptativas: siguen siendo emociones verdaderas, pero ya no son sanas. Se producen cuando nos quedamos atascados en una emoción, pese a que la situación que la causó ya no existe. Son emociones del pasado inmiscuyéndose en el presente. Nos alteran y alteran nuestras relaciones cotidianas. Forman parte de un bloqueo emocional interno, de una herida sin sanar. Si en la infancia no te sentiste respetado y ahora, cada vez que alguien muestra una opinión contraria a la tuya, reaccionas con un enfado desproporcionando a lo que está ocurriendo, esto te puede estar hablando de una emoción bloqueada no saludable.
  • Emociones secundarias: son emociones defensivas. Ocultan nuestras emociones primarias, lo que verdaderamente sentimos. Los niños que han escuchado que tienen que ser fuertes, de adultos pueden tener dificultades para admitir sus miedos. Así que en su lugar, pueden mostrar enfado en situaciones en las que están asustados. Por el contrario, quien ha crecido bajo el paradigma de que enfadarse está mal, puede tener dificultades para conectar con el enfado y llorar en lugar de poner límites cuando no se le respeta.
  • Emociones instrumentales: son emociones que usamos con el propósito de obtener algo a cambio. A veces nos resulta complicado reconocerlas pues se han convertido en parte normal de nuestra forma de comunicarnos. Puede ser el tono de voz o una expresión facial para transmitir que no le importas a nadie o para dar señales de “pobre de mí”. En otros casos quizá exageremos un enfado para conseguir o evitar algo.

Distinguirlas es muy importante para optar por la solución más adecuada a cada caso. No acabes tratando una alegría con anti gripales, sino con antihistamínicos.

Claves para aprender a distinguirlas

Hazte algunas preguntas de exploración que te ayuden a ahondar en qué sientes. Amplia tu consciencia y encontrarás la solución más adecuada en cada momento.

  • Para saber si tu emoción es primaria, pregúntate: ¿es esto lo que de verdad siento en el fondo?, ¿es esta mi emoción más central?
  • Para saber si es secundaria, puedes preguntarte: ¿siento algo, aparte de lo que estoy sintiendo de manera más consciente?
  • Y para saber si es instrumental, te puedes preguntar: ¿estoy tratando de conseguir algo con esta emoción?

En el caso de que tu emoción sea primaria, identifica si es saludable o no saludable. Para ello, investiga si es una respuesta a algo que está ocurriendo ahora o a experiencias pasadas. Sabrás que se relaciona con el pasado si reconoces una sensación de estar atascado que se repite en diferentes situaciones y qué no sabes cómo cambiar.

Cuando sepas qué sientes realmente, podrás empezar a darte lo que necesitas de verdad.

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