Victor Frankl fue el fundador de la Logoterapia, escuela de la esperanza que convierte la búsqueda de sentido en el mayor motor de la existencia humana. Victor Frankl reflejó la esencia de su pensamiento en su obra: El hombre en busca de sentido, libro que también describe desde un punto de vista humano, su experiencia en los campos de concentración nazis.

La semana pasada, tuve la suerte de asistir en Pamplona a una conferencia impartida por Gerónimo Acevedo, especialista en Logoterapia, discípulo de Victor Frankl, además de amigo: “Ser siendo felicidad y sentido de vida en un tiempo de crisis” fue el tema de una conferencia en la que el lenguaje filosófico tuvo la misma presencia que tiene en la propia Logoterapia. Esta es una de las razones por las que esta escuela psicoanalítica es tan importante: la profundidad en su reflexión y su alcance.

Durante aquella conferencia, estuve realizando anotaciones con el objetivo de poder reflejar en este artículo del modo más objetivo posible el pensamiento de Gerónimo Acevedo que de una forma indirecta, nos conecta con el propio pensamiento de Victor Frankl. A su vez, me gustaría poner en relación a partir de mis propias interpretaciones, algunas de las reflexiones que allí escuché con su posible aplicación en el ámbito del coaching.

Una de las definiciones que Gerónimo Acevedo ofreció sobre la felicidad es esta: “La felicidad es la realización de algo que tiene sentido, no es un concepto abstracto”. Adaptando este lenguaje al contexto del coaching, podemos decir que la felicidad se concreta a través de objetivo medibles, realistas y alcanzables cuyo cumplimiento aporta un sentido vital al cliente.

Gerónimo Acevedo también explicó que “el ser humano es un ser siendo, un ser que va recorriendo la vida”. Añadió que la vida hace una pregunta distinta a cada ser humano. En este sentido, cada cliente en un proceso de coaching responde a preguntas que pueden ayudarle a descubrir su verdadera motivación.

Además, Gerónimo Acevedo explicó que “el límite forma parte de la naturaleza humana”. Por tanto, cuando una persona realiza un proceso de coaching también debe de asumir sus propios límites que son tan reales como sus propias potencialidades.

El ser humano es un ser lleno de luces pero también, de una esencia única. Uno de los ingredientes que aporta un mayor sentido a la vida es el amor. Gerónimo Acevedo explicó que el amor es eterno más allá del propio vínculo. Es decir, seguimos amando a aquellos seres que han sido importantes en nuestra vida, incluso más allá de su ausencia.

Somos más felices cuando vivimos conectados con el sentido de nuestra vida, un sentido al que llegamos no solo a través de la razón sino también, mediante el poder del amor. Sin embargo, para poder entender el verdadero significado del amor también tenemos que tener un concepto más amplio del concepto de crisis, un concepto que Gerónimo Acevedo concreta que también puede estar vinculado con “la pobreza de afectos, las carencias afectivas y las carencias valorativas”.

Un proceso de coaching muestra la apuesta de un cliente que invierte su tiempo presente en trabajar por un plan de acción que le conduce a un futuro deseado. Una idea que considero está en relación con la propia afirmación de Gerónimo Acevedo: “El presente existencial es la oportunidad en que nosotros construimos el futuro”. Es lo que define como un “estar siendo para llegar a ser” (gerundio existencial). Se trata de “vivir el presente con la intensidad del presente”.

Uno de los mayores premios que podemos lograr en la lucha por un objetivo es la gratitud que experimentamos cuando estamos realizando una tarea. Una gratitud que no es un medio sino un fin en sí mismo. Gerónimo Acevedo explicó también que el ser humano es cocreador de su propia historia. Los propios clientes de un proceso de coaching son cocreadores de su propia felicidad, se implican como protagonistas en una meta.

Una de las afirmaciones que considero que puede ser también un nexo para poner en relación la esencia de la Logotearpia con la esencia del coaching es: “La Logoterapia no ve al hombre por lo que es sino por lo que puede llegar a ser”. Del mismo modo, en el coaching podemos decir que todo ser humano puede llegar a ser la mejor versión de sí mismo (futuro potencial que deja abierta la puerta a la esperanza).

Considero que la profundización en el pensamiento de la Logoterapia de Victor Frankl es una fuente de formación y aprendizaje muy importante para cualquier coach que trabaja en una escuela de coaching y debe practicar el humanismo en su profesión desde el respeto a la dignidad de cada ser humano como un ser único e irrepetible. Despido este artículo, con otra reflexión de la conferencia impartida por Gerónimo Acevedo que considero que ayuda a reflexionar sobre el verdadero sentido de la vida: “Si el objetivo de la vida fuese no sufrir, el objetivo de la vida sería no vivir”.

Me encantó la conferencia impartida por Gerónimo Acevedo porque en ella fluía la vida más allá de las palabras y porque el ponente (un señor de 79 años), transmite la sabiduría de un mentor de la felicidad.

 

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