El miedo es uno de los sentimientos más humanos y como coach, tendrás mayor empatía con el cliente si conoces cuáles son los posibles miedos que afronta cuando inicia un proceso personal.

Hoy en Crearte, tu escuela de coaching, te contamos cuáles son esos frenos:

1. El miedo a perder el control. Este es uno de los temores más universales en la experiencia del vivir, también muy presente en el coaching que es como un espejo de la propia vida. El cliente teme en algún momento no tener las riendas de ese proceso de búsqueda o incluso puede sentirse desbordado por los efectos de la introspección.

El miedo a perder el control en esencia, no es más que una ilusión óptica porque en realidad, el ser humano no tiene en su poder todas las piezas del puzzle de cada situación. Y muy posiblemente, tu cliente tome conciencia de ello durante el proceso al darse cuenta de que hay cosas que dependen de su voluntad. Pero otras, trascienden a su libre arbitrio.

2. El miedo al fracaso es otro de los fantasmas emocionales que mayor energía resta a la mente humana. Y cuando un cliente inicia un proceso de coaching, especialmente si comienza esta experiencia con dudas e indecisión, puede sentir que su energía se bloquea en muchos momentos como consecuencia del miedo a que esta experiencia no sea todo lo próspera que desea. Sin embargo, nunca un proceso de coaching es un fracaso.

Es una experiencia que te da lecciones de las que aprender. El miedo al fracaso también conecta con la inseguridad de no saber qué es lo correcto ante una situación. Estamos tan acostumbrados a evaluar la realidad en estos términos que olvidamos que, la felicidad es un concepto que tiene una realidad diferente. No existe fracaso cuando tomas decisiones que quieres.

3. En relación con el punto anterior, surge el miedo a tomar decisiones. Los clientes toman conciencia durante un proceso de coaching de que el desarrollo personal no se materializa hasta que la teoría se refleja en la práctica. En muchos momentos, la persona experimenta una lucha interior entre aquello que sabe que tiene que hacer y el miedo a ponerlo en práctica. ¿Por qué ocurre esto? Porque existen distintos tipos de decisiones y generalmente, en un proceso de coaching salen a la luz cuestiones que tienen una mayor trascendencia.

4. El miedo a la infelicidad. El temor a que las expectativas iniciales del proceso se rompan o que incluso esa motivación extra, sea como un espejismo y en breve, todo vuelva a tener el mismo color de siempre. Más allá de cuál sea el objetivo concreto de un cliente en un proceso, su deseo general es ser feliz. Y la posibilidad de no serlo le produce vértigo.

5. El miedo a quedar expuesto al compartir tanta información. Algunas personas son muy reservadas y tienden a dosificar la información que comparten con los demás. Por esta razón, un proceso de coaching puede ser una experiencia de impacto para quien en un primer momento siente que queda desnudo emocionalmente al compartir tanta información de sí mismo. Este hecho conecta con el temor a ser vulnerable al exteriorizar tantos pensamientos y sentimientos.

6. El miedo a la libertad. Es decir, el temor a la propia responsabilidad que el cliente tiene sobre su propia felicidad.

Todos estos miedos están en conexión con las decisiones que el cliente tiene que tomar en un proceso. ¿Cuáles son las decisiones más difíciles de tomar en estos casos? Las más importantes son aquellas que son necesarias, es decir, aquellas certezas que brotan como una verdad en el corazón del cliente en forma de luz. Otro tipo de decisión habitual en un proceso de coaching es la instintiva, verdades que surgen con la fuerza de la intuición. Las decisiones complejas son aquellas en las que el cliente tiene dificultades para dilucidar la mejor opción entre un abanico de posibilidades. Conviene puntualizar que, en muchos casos, la complejidad de una decisión no depende tanto de esta acción en sí misma como de las emociones que genera en el cliente el hecho de enfrentarse a esa puerta.

Si desde hace un tiempo dudas sobre la idea de iniciar un proceso de coaching piensa que aplazar algo es una trampa psicológica muy humana. Existen muchos tipos de miedos, sin embargo, existen fórmulas muy sencillas para eliminarlos. Por ejemplo, haz una lista de aquellos miedos que te bloquean en un proceso de coaching o en tu vida presente. Y vuelve a leer dentro de unos días este papel. Te ayudará a comprobar cómo esos miedos que tanto te asustan no se han hecho realidad. O incluso, en el caso de que alguno de ellos se hayan hecho realidad tomarás conciencia de que el dramatismo era mayor en tu mente que en la realidad donde serás capaz de afrontar esta situación.

La Gestalt puede ofrecer un punto de inspiración muy importante para el coaching y la PNL como muestra esta idea de Fritz Perls: “La angustia es el resultado del alejarte del ahora”. En relación con la temática del artículo, el miedo también es siempre fruto de la no presencia consciente con el instante.

 

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