Leyes del coaching sistémico

El coaching sistémico es una de las disciplinas que más luz puede aportar a los conflictos que se producen en el contexto de un grupo, algo especialmente frecuente en el ámbito empresarial.

En muchas ocasiones, tendemos a quedar encerrados en el conflicto mismo sin tomar conciencia de cómo nuestra posición en el equipo puede ayudarnos o, por el contrario, perjudicarnos de un modo negativo en nuestra evolución personal. Cuando formamos parte de un grupo, todo lo que ocurre en él nos afecta de algún modo.

Un sistema no es una realidad estática sino cambiante ya que en su interior surgen nuevos vínculos, cambian otros, se suman nuevos miembros y se despiden otros. Al ser una entidad tan viva, todos los miembros del sistema se ven obligados, en muchas ocasiones, a salir de su zona de confort.

Y así como las relaciones personales tienen sus propias normas no escritas pero sí vividas, el coaching sistémico también trabaja a partir de seis leyes importantes que explicamos a continuación en Crearte, tu Escuela de Coaching:

1. La ley de pertenencia nos recuerda cómo si un grupo hace el vacío a uno de sus miembros, sufre todo el sistema. Todas las personas que forman parte de un sistema familiar o empresarial tienen derecho de formar parte de él e interactuar con los demás. En el caso de las relaciones laborales, esta ley de pertenencia suele tener una duración temporal que se limita al tiempo específico que dura el contrato de trabajo. Por el contrario, los vínculos familiares son permanentes.

2. La ley de antigüedad precisa que el personal más veterano en la empresa tiene prioridad sobre el personal que llega después. Que esto sea lo ideal no significa que siempre sea lo que se produce en el entorno de trabajo como muestran las insatisfacciones que se producen cuando un trabajador lleva mucho tiempo esperando un ascenso que finalmente le es concedido a un profesional con menos tiempo en la plantilla.

3. La ley de equilibrio bien puede quedar representada por el símbolo de la balanza en la que debe existir una armonía entre el dar y el recibir, de lo contrario, llega un momento en el que la parte que más ha estado aportando al sistema, se rompe. Esto ocurre con frecuencia en el ámbito laboral como muestra el caso de aquellos trabajadores que arrastran una gran insatisfacción interior porque ya no recuerdan cuándo fue el día en el que recibieron una valoración positiva por parte de su jefe o también ocurre, cuando los trabajadores hacen muchas horas extra sin que exista una compensación por ello. La ley del equilibrio también se rompe de otro modo cuando el líder de una organización hace muchas distinciones entre los miembros del equipo. Esta ley también se rompe cuando las exigencias del puesto no son proporcionales al sueldo recibido, algo especialmente frecuente en un contexto de empleo precario. O también, cuando un jefe se atribuye méritos ajenos.

4. La ley de jerararquía muestra la estructura piramidal de una empresa en la que existen distintos departamentos. Esta jerarquía muestra una estructura colaborativa en las organizaciones. Si un trabajador tiene una duda que necesita consultar, puede ponerse en contacto con su superior más directo en lugar de apelar al jefe de toda la organización. Esta estructura es más visual en una gran multinacional aunque también es clave en una pequeña empresa pero a menor escala. Desde este punto de vista, también se pueden producir conflictos importantes en el caso de aquellos trabajadores contratados que no asumen su rol de obedecer las órdenes del jefe.

5. La ley de reconocimiento está directamente vinculada con la autoestima personal puesto que el nivel de pertenencia de un trabajador aumenta en el momento en el que recibe un reconocimiento justo. En este contexto, pueden producirse grandes insatisfacciones a nivel personal ante la ausencia de caricias emocionales.

6. La aceptación no solo es un requisito básico del desarrollo personal y de la felicidad en cualquier ámbito de la vida sino también, en el trabajo. La ley de la aceptación nos recuerda, precisamente, que el mejor modo de posicionarnos en nuestra realidad laboral es comprender y aceptar cuál es la filosofía de la organización de la que formamos parte, cuáles son las normas que la rigen y de qué modo son las cosas.

El bienestar del equipo repercute de un modo positivo en todos los miembros que lo componen, suma autoestima a cada una de las partes. Por el contrario, si uno de los miembros del equipo sufre, esto también afecta a todo el sistema. Por esta razón, en la medida en que cuidas la relación contigo mismo, también mejora tu vínculo con los demás. Una buena premisa del dinamismo del sistema es la búsqueda del bien común de la que con tanto acierto hablaron los filósofos griegos.

 

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