Estos días nos llegan noticias de que por fin la RAE ha definido la figura del Coach para introducir el término en nuestro diccionario.

Sin embargo, cual es mi sorpresa cuando leo lo que parece ser la acepción de la palabra Coach elaborada por nuestros académicos.

Coach: (voz ingl.) m. y f. 1. Persona que asesora a otra para impulsar su desarrollo profesional y personal. 2 Dep. Entrenador.

¿Y qué es un Coach? desde luego, no un asesor.

Un Coach es una persona que apoya a sus clientes en el camino hacia su desarrollo personal y profesional. Un soplador de brasas que ayuda a avivar la pasión de aquellos a los que acompaña en su viaje hacia el despertar. Un profesional que de manera no directiva, acompaña a otros a definir sus objetivos, a reflexionar sobre si mismos y lo que desean, a explorar alternativas para lograrlo, a ponerlas en marcha y a hacerse responsables de los resultados que alcancen.

Y hago hincapié en la no directividad del Coach, pues ésta es la gran diferencia entre un coach, un asesor, un mentor, un consultor, y otras figuras de la relación de ayuda que, a diferencia del coach, sí asesoran o aconsejan a sus clientes como parte de su método de trabajo.

Te propongo que imagines que llegas a una nueva ciudad y tomas un taxi. El taxista te observa y elige por ti qué lugares visitar y cuáles no, cómo ir, qué caminos tomar, en qué hoteles alojarte, qué comer y dónde, a qué espectáculos acudir, con qué personas debes relacionarte y con cuáles no, etc.

¿Cómo crees que aprenderías más de esta nueva ciudad? Si el taxista elige todo esto por ti y te limitas a ser un espectador de tu propia vida, o si decides descubrir por ti mismo la nueva ciudad. Sus monumentos, sus gentes, su gastronomía, sus fiestas, en definitiva su identidad, sus valores, sus creencias, sus comportamientos, y su entorno.

El coach a diferencia de otro tipo de profesionales, como el asesor o el mentor, invita al cliente a descubrir por sí mismo, a reflexionar sobre quién es, sobre sus valores, sus creencias, lo que es importante para él o ella, sobre sus capacidades. Le acompaña a indagar acerca de todas las posibilidades que tiene y de las elecciones que puede hacer desde que se levanta por la mañana hasta que se acuesta. Y todo ello en el marco de los objetivos que quiere logar para alcanzar un mayor desarrollo personal y profesional.

Obviamente este camino puede llevar más tiempo que si nos limitamos a pedir consejo o asesoramiento al respecto de qué hacer o no hacer y de cómo hacerlo. Sin embargo ¿cómo crecerás más? ¿qué será, a la larga, más efectivo? ¿cómo desarrollarás más recursos y capacidades? ¿Si otros hacen el trabajo por ti o si te tomas el tiempo necesario para hacerlo por ti mismo?

Pues bien, esto, si es un Coach. Ese profesional que te acompaña a descubrir y a elegir tu propio camino. Un camino elegido por ti y recorrido con tus propios pies. Que te demostrará que puedes, que eres capaz y que mereces lograr lo que deseas. Que te ayudará a sacar la fuerza interior necesaria para mantenerte en él y conseguir lo que te hayas propuesto a pesar de las posibles dificultades que aparezcan. Y en consecuencia, a hacerte responsable de cada paso del camino, atesorando todos los recursos y aprendizajes realizados en el trayecto.

Espero y es mi deseo que los académicos de la RAE revisen esta definición y que antes, escuchen a los profesionales del coaching, a las asociaciones que nos amparan y a las escuelas que, como Crearte, llevamos años desarrollando una profesión bajo unos estándares de calidad y compromiso de los que nos sentimos orgullosos.

 

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