Diciembre avanza y nos acercamos a las fiestas navideñas que celebramos en muchos lugares del planeta.

Fechas para disfrutar y compartir con los nuestros. También fechas para recordar a los que no están. Todos y todo caben en un corazón lleno, abierto y compasivo. Lo que nos gusta y lo que no.

Por y para esto, hoy comparto contigo lo que nos regala el camino de la compasión. Y te propongo cultivar esta actitud Mindfulness durante estos días en los que seguro que encuentras oportunidades.

¿Qué es la compasión?

La idea de la compasión está presente desde tiempos antiguos en la mayoría de las tradiciones religiosas y espirituales. Judaísmo, cristianismo, islam, hinduismo, budismo y confucionismo, coinciden en que la compasión es algo natural a los seres humanos. Una parte de nuestra propia naturaleza que nos exhorta a dejar a un lado nuestro ego para empatizar con los demás. A trascender nuestro individualismo y abrir nuestro corazón.

Es una actitud que reconocemos y admiramos. Cuando encontramos personas compasivas, nos sentimos inspirados. Historias como la de Gandhi, Martin Luther King, Mandela, Malala Yousafzai o el Dalai Lama, muestran nuestro anhelo de una vida más compasiva.

Se trata de una actitud altruista que no debemos confundir con piedad o pena. Sentir lástima nos sitúa por encima de los demás considerándoles “inferiores” o “menos afortunados”. Ser compasivo te invita a relacionarte con la grandeza del otro desde la tuya.

Tanto tú como yo sufrimos fracasos y decepciones. Cometemos errores, tomamos malas decisiones, y nos dejamos llevar por nuestras debilidades personales. No solo las víctimas inocentes merecen compasión. Todos la merecemos. Pues todos somos frágiles e imperfectos.

Ser compasivo es reconocer claramente el sufrimiento del otro a la vez que brota en tu corazón el deseo sincero de ayudarle.

Sentir bondad hacia los que sufren, sea cual sea la causa de su sufrimiento.

Sostener el dolor del otro, acompañándole como si fuese tuyo, adoptando generosamente su punto de vista y ofreciéndole tu presencia.

La compasión te habla de mirar en tu corazón para descubrir lo que te produce dolor y negarte, bajo cualquier circunstancia a infligir ese dolor a los demás. Lo que Confucio resumió magistralmente en la Regla de Oro: «Nunca hagas a los otros lo que no te gustaría que te hicieran a ti».

La práctica de la compasión

Para hacer de la compasión algo real en tu vida, te propongo practicarla de forma consciente durante estos días:

  • En primer lugar, lleva tu atención a tu grado de satisfacción con los tres ingredientes de la compasión. Respóndete a estas preguntas y comprométete a cultivarlos mediante acciones concretas:
    • Mindfulness o atención consciente sin juicio: ¿puedo estar presente con el sufrimiento ajeno sin olvidar que el otro es mucho más que lo que le pasa? o ¿tiendo a identificarme con lo que siento o pienso reaccionando en piloto automático?
    • Humanidad compartida o conexión con los demás: ¿puedo mantenerme conectado y no aislarme cuando hay sufrimiento a mi alrededor? o ¿tiendo a desconectarme de lo que me es difícil?
    • Bondad amorosa: ¿puedo mirar al otro con cariño y ser su amigo cuando más lo necesita? o ¿tiendo a enjuiciar negativamente cuando no responde como me gustaría, comparándole con un ideal que no alcanza?

 

  • En segundo lugar, crea tu propio mantra utilizando los tres ingredientes para usarlo cada vez que lo necesites. Te dejo un ejemplo, a partir del que crear el tuyo:
    • Mindfulness: “(Nombre) está atravesando un momento difícil”.
    • Humanidad compartida: “todos nos sentimos así alguna vez”.
    • Bondad Amorosa: “voy a ser lo más compasivo posible con (Nombre).

 

  • Y, por último, cada vez que te sientas alterado por un comportamiento que te disguste de otra persona, utiliza todo el TALCO que puedas:
    • “Tal como yo, todos cometemos errores”.
    • “Tal como yo, todos sabemos lo que es estar enfadados, tener miedo, sentirnos frustrados, etc.”
    • “Tal como yo, todos deseamos sentirnos queridos, vistos y valorados”.
    • “Tal como yo, todos queremos ser felices y vivir en paz”

Te deseo paz y felicidad para estas fechas, y te recuerdo que para profundizar en tu práctica de Mindfulness e incrementar tu bienestar, puedes regalarte nuestro próximo curso de Gestión del Estrés Basada en Mindfulness (MBSR).

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Te espero a final de año para seguir cultivando una vida Mindful.

Un abrazo consciente y buena práctica.

 

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