“Cuando tomo una decisión de poca importancia siempre me resulta útil sopesar los pros y los contras. Sin embargo, cuando se trata de cuestiones vitales, como por ejemplo elegir pareja o profesión, la decisión tiene que venir del subconsciente, de algo que está dentro de nosotros. En las decisiones importantes de nuestra vida creo que tenemos que dejarnos guiar por las necesidades internas más profundas de nuestra naturaleza.” Sigmund Freud.

¿A qué se refería Sigmund Freud cuando afirmaba esto? Sin duda a nuestra intuición.

En estos tiempos donde tratamos de demostrarlo todo a través de la ciencia y la razón, la intuición ha sido menospreciada. Sin embargo, la intuición es uno de los ingredientes fundamentales del éxito en cualquier faceta de nuestra vida.

Pero no confundamos intuición con impulsividad. La intuición es nuestra voz interior, y está conectada con nuestro inconsciente. No es que aparezca de repente de la nada, no se debe a un capricho o a un interés pasajero como ocurre con la impulsividad. Como dijo Stephen Leacock, humorista y educador canadiense, “creo mucho en la suerte, y veo que cuanto más trabajo más suerte tengo”. Algo similar ocurre con la intuición, que tenemos que cultivarla.

Y, ahora viene la madre del cordero ¿Qué hacer para cultivar la intuición?

  • Observa el mundo con la mente abierta, prestando atención a cómo se relacionan los diferentes aspectos entre sí para formar un todo.
  • Afina tus cinco sentidos, porque a través de ellos percibimos todo lo que nos rodea, son nuestras puertas y ventanas al mundo, y cuando más los usemos más afinados estarán y más precisa será nuestra intuición.
  • Confía en tu instinto. En tus sentimientos más profundos. La confianza en los propios sentimientos está íntimamente relacionada con la autoestima  para creer en ti mismo, en tu voz interior.
  • Ten claro lo que quieres. A veces no creemos en lo que hacemos, y esto genera una incompatibilidad entre lo que hace nuestra mente consciente y lo que desea nuestra mente inconsciente que nos resta la energía necesaria para que nuestros proyectos triunfen.
  • Relájate. Resérvate algún tiempo para ti mismo, para practicar tus hobbies. De este modo, darás paso a la intuición para que se exprese.
  • Alimenta tu mente. Una idea brillante puede aparecer en cualquier lugar y en cualquier momento, si bien, no surgirá de la nada. Cultiva tu mente con información para que brote la semilla.
  • Y cultiva las relaciones. Cuanto más habituado esté a interactuar con otras personas, más afinarás tu capacidad para hacerte una idea real de alguien en una primera impresión.

Con todo esto no quiero decir que la intuición pueda sustituir a la estrategia y a la planificación, pero sí que es un ingrediente indispensable en nuestra receta mágica.

Intuición, estrategia y planificación. Ingredientes esenciales de la receta que nos abrirá la puerta de nuevas y maravillosas oportunidades.

¡No la subestimes!

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