Todo ser humano tiene una infinita capacidad de superación personal gracias a su conocimiento y fuerza de voluntad. Sin embargo, en ocasiones, una persona puede minimizar todo su potencial a través del autoboicot. Podemos ponernos la zancadilla emocional a nosotros mismos cuando hacemos demasiado caso a ideas irracionales del tipo “no puedo”, cuando nos posicionamos en posición de inferioridad respecto a los demás o incluso, cuando realizamos hipótesis de futuro a partir de una experiencia concreta del pasado. ¿Qué puedes hacer para potenciar tus fortalezas y alcanzar una meta?

1. La escritura es una herramienta terapéutica que te permite conocerte más a ti mismo y obtener información valiosa sobre ti. Reforzar el hábito de escribir en un diario emocional en el que hacer anotaciones concretas sobre pensamientos, sentimientos y vivencias vinculados con el objetivo a lograr, puede reforzarte. En ese caso, elige un momento de calma para dedicar en torno a un cuarto de hora cada día a la reflexión emocional.

2. ¿Cuál es el mecanismo del miedo? El miedo es un sentimiento que puede paralizar a una persona. En ese caso, conviene precisar que el temor tiende a desaparecer conforme avanzas poco a poco hacia tu meta: el primer paso es el que más cuesta, el más difícil. Toma ese primer paso como un impulso hacia la consecución de tus sueños.

Por otra parte, también conviene identificar la causa concreta del miedo que se esconde detrás del temor a alcanzar una meta: miedo al fracaso, vértigo ante lo desconocido, sensación de inseguridad… Identifica tu temor para poder gestionarlo.

Ante un nuevo reto, nos posicionamos como si estuviéramos en la base de una montaña. Desde esta perspectiva, el objetivo parece muy lejano y muy complejo. Elabora un plan de acción para alcanzar esa meta. Avanza a tu ritmo, no tienes que establecer una carrera con nadie. Con cada paso que das, ese miedo se va haciendo más pequeño mientras que tú vas ganando fortaleza, objetividad, seguridad y motivación.

3. Para evitar el autoboicot en la consecución de tus objetivos, también es esencial que apuestes por objetivos que de verdad mueven tu corazón y te hacen sentir vivo. La experiencia de un nuevo año muestra cómo las personas pueden hacerse muchos propósitos al inicio del mes de enero que luego caen en el olvido en el mes de febrero.

Para evitar que esto suceda, en primer lugar, es adecuado que limites el número de objetivos importantes para evitar la dispersión. Apuesta por un máximo de tres metas. Profundiza en la razón de ser de cada objetivo para comprobar cuál es tu grado de implicación con el mismo: ¿Para qué quiero alcanzar esa meta? ¿Qué estoy dispuesto a hacer para lograr ese reto?

4. Un proceso de coaching es una herramienta de gran ayuda para luchar por la consecución de un objetivo contando con el refuerzo de un proceso que te permite conocerte mejor a ti mismo, creer en ti, y responsabilizarte de las acciones que decidas poner en marcha.

5. Evita hacer deducciones universales a partir de hechos concretos y particulares. Por ejemplo, haber tenido una mala experiencia sentimental no significa que siempre se vaya a repetir la misma historia. Focaliza tu energía en el presente, aplicando las lecciones que has aprendido de tu pasado y ten siempre puesta tu mente en la esperanza del mañana. Cada oportunidad es única, por tanto, céntrate en aquello que depende de ti. La verdadera satisfacción surge de emprender el reto de alcanzar un sueño.

6. Comparte tus ilusiones con personas positivas que te reportan un feedback estimulante. No te dejes contagiar por el punto de vista negativo de las personas pesimistas. Alimenta los sueños de tu corazón con amor, paciencia y sinceridad.

7. Una de las virtudes más importantes es la paciencia, un pilar esencial que te permite comprender que los ritmos de la realidad no siempre encajan como un puzzle en el esquema mental. Para entrenar la paciencia, es esencial que estimules tu mente con actividades de distinta índole. Practica tus aficiones, disfruta de la satisfacción del trabajo bien hecho, comparte tiempo con tus amigos y realiza actividades en contacto con la naturaleza. De este modo, también potencias el descanso mental al desconectar tu mente en ciertos momentos de tu objetivo a alcanzar.

8. Cuando sientas un momento de debilidad, recuerda esos instantes de tu vida en los que superaste objetivos que en su momento, también te asustaron. No existe mejor escuela que la experiencia de la propia vida.

Descartes, uno de los grandes pensadores de la filosofía racionalista afirmó: “Mi vida estuvo llena de desgracias, muchas de las cuales jamás sucedieron”. Es decir, vive el presente y confía en ti mismo.

Por Maite Nicuesa Guelbenzu
Colaboradora de Crearte, doctora en filosofía, coach y experta en inteligencia emocional.

 

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