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Coaching la mejor herramienta para Crear tu vida.

Todo lo que existe se ha creado como mínimo dos veces. Una en la realidad física y otra en la mente de quien lo imaginó posible. Para crear algo es imprescindible creer que es posible. Antes de llegar a la luna, alguien creyó con absoluta convicción, que ese viaje era posible. De lo contrario, no habría existido la carrera espacial.

Lo que sucede es que la mayoría de nosotros no decidimos conscientemente qué vamos a creer. Estamos condicionados por ideas que una vez dimos por válidas y que ahora no nos cuestionarnos.

Estas ideas dan forma a una serie de creencias adquiridas. Creencias que provienen de nuestra experiencia y del modelo del mundo de las personas que hemos tenido como referentes a lo largo de nuestra vida. Son generalizaciones a las que damos el poder de convertir en realidad lo que no vemos, pues cuando tenemos una creencia instalada, actuamos como si ésta fuera verdad. Y es aquí nuestras creencias se convierten en verdades, condicionándonos hasta el punto de crear lo que creemos.

Si además tenemos en cuenta que la mente subconsciente procesa 40 millones de bits de información por segundo, mientras que la mente consciente solo es capaz de procesar 40 bits por segundo, concluimos que, en nuestro día a día, la mente que rige más del 99% de nuestros comportamientos es la mente subconsciente.

Podemos por tanto afirmar, que nuestra mente subconsciente, en la que se han instalando cientos de creencias que damos por válidas sin haberlas revisado jamás, va siempre un paso por delante, condicionando nuestras creencias, capacidades y comportamientos.

La pregunta que podemos hacernos es ¿es posible cambiar las creencias?

Nuestras creencias no son ciertas ni inciertas. Sólo son diferentes maneras de ver el mundo, a los demás y  a nosotros mismos. No existen creencias verdaderas ni falsas. Toda la información que nos llega está bajo la influencia de nuestros filtros perceptivos, órganos sensoriales, las propias experiencias, estados emocionales, elementos culturales, geográficos etc.

La buena noticia es que podemos cambiar nuestras creencias. De hecho, van cambiando con el tiempo de forma natural. Seguro que lo que pensabas sobre la edad, el dinero, el amor, el trabajo, etc. a los diez años, a los quince o a los veinte, no es lo que crees ahora.

¿Cómo cambiar una creencia de forma consciente?

Te propongo una excursión guiada para practicar el cambio de creencias:

 

Identifica la creencia que te limita:

El primer paso para identificar una creencia es convertirla en lenguaje. De este modo se convierte en algo que puedes empezar a manejar. Puedes examinarla, cuestionarte en qué medida es o no cierta, qué consecuencias tiene, si quieres mantenerla, etc. Para ello puedes hacerte preguntas del tipo: ¿por qué no me gusta…?, ¿cuál es la causa de…?, ¿por qué no estoy logrando disfrutarlo?, ¿qué creo que me está frenando a conseguirlo?, etc.

 

Busca evidencias en contra de dicha creencia:

Identificada la creencia, busca evidencias en contra de ese pensamiento desde una actitud abierta al cambio. Nada es cierto ni falso, todo es relativo y depende del punto de vista del observador que eres en cada momento. Para identificar los puntos débiles de una creencia, te puedes hacer preguntas como: ¿qué pruebas hay en contra de ese pensamiento?, ¿hay información que lo refuta?, ¿en qué ocasiones el pensamiento ha mostrado no ser cierto?, ¿a quiénes conozco que piensan diferente?, ¿en qué basan esas personas sus ideas?

 

Explora qué consecuencias tiene dar por cierta esta creencia:

Una vez que tienes evidencias en contra y por tanto, sabes que la creencia no es cierta, pregúntate qué precio estás pagando por mantenerla. ¿Qué siento cuando creo ese pensamiento?, ¿esta creencia trae paz o estrés a mi vida?, ¿qué imágenes veo cuando pienso en esta creencia?, ¿cuáles son mis sensaciones físicas?, ¿cómo trato a los demás cuando creo en este pensamiento?, ¿y a mi mismo?, ¿de qué no me siento capaz cuando creo en ese pensamiento?

 

Descubre quién serías sin dicha creencia:

Ahora que sabes las consecuencias negativas de mantener esta creencia en tu vida, puedes cerrar los ojos, conectar con tu respiración y preguntarte ¿quién o qué soy sin ese pensamiento?. Adopta una actitud de escucha, observa tranquilamente y contempla sin esfuerzo las respuestas que van llegando desde tu interior.

 

Explora la intención positiva de dicha creencia:

Todo comportamiento tiene una intención positiva. Si hasta la fecha has mantenido una creencia, era porque te aportaba algo o te protegía de algo. Toda creencia trabaja para nosotros tratando de satisfacer una necesidad íntima. Identificar esa intención positiva es una parte fundamental de este trabajo. Nos permite tomar conciencia de lo que necesitamos y llevar nuestra atención a encontrar una nueva creencia que, de una forma más saludable, nos ayude a lograr lo que deseamos. Pregúntate: ¿cuál es la intención positiva de esta creencia?, ¿y el beneficio secundario?, ¿qué me aporta?, ¿estoy evitando algo al mantener esta creencia?, ¿qué temo que podría suceder si no creyera en este pensamiento?

 

Genera alternativas que mantengan la intención positiva de la creencia:

Identificada la intención positiva de nuestra antigua creencia, lo más eficaz para cambiarla es reemplazar esa creencia limitante por otra que mantenga la intención positiva de la original. De este modo podrás sentirte congruente con la nueva creencia. Genera para ello puntos de vista alternativos a la creencia limitante, utilizando preguntas del tipo: ¿qué otras formas hay de ver e interpretar este asunto?, ¿qué piensan otras personas del asunto?, ¿qué le diría a otra persona que se encontrara en la misma situación y me contara su problema?

 

Practica con la nueva creencia:

Tras años con la antigua creencia a tus espaldas, necesitas practicar con esta nueva creencia para mantenerla un tiempo y que pase a formar parte de ti, al igual que todas las otras creencias que has ido cambiando a lo largo de tu vida. Cambiar una creencia puede llevar más tiempo que adquirir una nueva. Por ello es importante que te centres en tu nueva creencia y te preguntes ¿qué necesito hacer?, ¿quién quiero ser?, ¿cómo debo comportarme para que se cumpla?, ¿quién o qué me puede ayudar a integrar mi nueva creencia? El lema en este caso es «si algo funciona haz más de lo mismo y si no funciona deja de hacerlo».

En cualquier caso practicar y practicar te ayudará a afianzar tu nueva creencia. Y si quieres aprender mucho más sobre coaching, cómo cambiar tus creencias y cómo acompañar a otros a cambiar las suyas, visita nuestros cursos de coaching.

 

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