Hoy te propongo el séptimo de los retos de 2020 para este mes de Julio. ¿Te sumas?
Estrena mes con la intención de reforzar tu conexión contigo disfrutando el espacio que te ofrece para ello la naturaleza.

La posibilidad de un nuevo comienzo

Nuestro mundo va recuperando su marcha vertiginosa. Esa que frenó en seco a causa de la pandemia. Sin embargo, todo sigue cambiando continuamente. Es complejo encontrar referencias externas a las que aferrarnos. Y cuando creemos tenerlas, el suelo se desploma bajo nuestros pies, dejándonos desasistidos.

Tras unos meses de desconcierto a causa de la covid-19, parece que las cosas van volviendo a la “normalidad”. Las calles vuelven a llenarse de nuestro ajetreo, los bares y las tiendas, comienzan a recuperar la afluencia de voces y de tarjetas de crédito. Las carreteras sostienen de nuevo el peso de los vehículos que transitan por ellas, y los parques nos reciben con sus puertas abiertas.

Son muchas las cosas y personas que hemos echado de menos estos meses. Y también muchas las lecciones aprendidas y que podemos seguir aprendiendo, si sabemos verlas. Somos más fuertes de lo pensábamos y a la a vez más conscientes de nuestra fragilidad.

Hemos asistido a preciosas muestras de altruismo, solidaridad, coraje y resiliencia. Vivido momentos de tristeza, miedo, rabia y desconcierto. Fluido con los acontecimientos, soltando el control del que nunca hemos sido dueños. También hemos echado a volar nuestra imaginación y usado nuestra creatividad para seguir adelante de nuevas maneras. Nos hemos reencontrado con lo cotidiano en nuestros hogares y también con nosotros mismos.

Ahora tenemos una oportunidad que confío sepamos aprovechar. La de salir de nuestros hogares más sabios y conscientes. Reencontrarnos con la vida que palpita fuera de nuestras casas de un modo más amable y respetuoso. Valorar la grandeza de lo sencillo. Del sol, el aire, el agua, los bosques, las playas, de todo lo que dábamos por hecho.

Lo que la naturaleza te regala

La naturaleza permanece ahí mientras todo cambia. Como una madre amorosa que espera el regreso de sus hijos con los brazos abiertos. Paciente, permitiéndoles encontrar su camino y segura de que sabrán regresar al hogar del que toman su fuerza.

Nos habla de la importancia de parar, de escuchar y de observar con serenidad. Nos recuerda que la anhelada seguridad y las certezas que deseamos, solo podemos encontrarlas dentro de nosotros.

Somos parte de ella y ella es parte de cada uno. Los ciclos del día y la noche regulan muchos de los cambios que transitamos en el transcurso de cada día. Año a año necesitamos vivir el invierno para mirar hacia dentro, reconectar y echar raíces profundas que nos sostengan cuando los vientos soplan fuertes. La primavera para descubrir, probar, crear nuevas posibilidades. El verano para compartir la luz, poner nuestros aprendizajes al servicio de la vida y dar forma a nuestros proyectos. Y el otoño para aprender a soltar, dejar ir lo que ya no necesitamos con coraje y agradecimiento.

Como especie necesitamos re sincronizar nuestro ritmo al del reloj biológico de la madre tierra. Esta madre que nos brinda la posibilidad de vivir nuestros procesos internos en armonía con ella. Que nos habla de ser pacientes, respetar los procesos, aceptar lo que viene y aprender de ello. De crecer hacia dentro antes de crecer hacia fuera.

Aprende a escucharte a través del coach de la naturaleza

Si haces que una crisálida se convierta en mariposa antes de tiempo, ayudándole a salir, no desarrollará suficiente fuerza en sus alas para volar.

Para lograr lo que deseas, tómate tiempo, hazte consciente de las dificultades, descubre tus recursos, conecta con ellos y desarrolla músculo a través de la práctica. De lo contrario no tendrás la fuerza que necesitas para conseguirlo y que sea sostenible.

Crea espacios de silencio para estar contigo. Ábrete a lo que sea que esté sucediendo en tu vida. Reconecta con la tierra, el agua, el viento, la luz. Te enseñarán a sostener lo que se está produciendo en ti, momento a momento, y a aprender de ello.

Ahora que acaba de comenzar el verano en el hemisferio norte de la tierra y que has recuperado la posibilidad de acudir a espacios abiertos que te llenen de energía, te invito a rodearte de naturaleza.

En los próximos días haz un hueco en tu agenda para acudir a un bosque, una playa, un parque cercano a tu casa, la costa, un río, lo que sea más fácil o inspirador para ti.

Una vez que estés allí, camina de forma consciente, lleva tu atención a la pisada y a la relación de tu pisada con el suelo, con la tierra, observa tu cuerpo, toma consciencia de tus sentidos y de tu relación con el entorno.

Y cuando lo sientas adecuado, elige conscientemente un elemento de la naturaleza del que aprender algo nuevo. Puede ser una flor, una piedra, un árbol, una hoja, lo que tú desees. Date permiso para que sea ese elemento quien te elija.

Toma asiento y conecta con un desafío que la vida te esté trayendo en este momento. Y con ese desafío en tu mente, déjate inspirar por estas preguntas y escucha tus respuestas.

  • ¿Qué te dice este elemento sobre tu desafío?
  • ¿Qué descubrimientos te trae en este momento?
  • ¿Qué oportunidades se abren para ti tras esta conversación?

Ánimo con tu reto, espero tus progresos, dudas y descubrimientos. ¡A por ello!

Te recuerdo que el equipo de Crearte Coaching, formado por coaches certificados, entre los que nos encontramos pedagogos, psicólogos y profesionales de la educación y de la empresa, te deseamos coraje, consciencia y sabiduría para tu vida. Y para temas relacionados con tu salud, te invitamos a consultar con un especialista en la materia”.

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