Cualquier persona convive con una realidad que está condicionada por circunstancias que pueden ser más o menos propicias para la felicidad. En muchas ocasiones, existen numerosos acontecimientos que no son realmente trascendentales en la existencia. Y, sin embargo, se viven con un alto nivel de intensidad. Es posible experimentar emociones muy diferentes: el sentimiento es un reflejo del propio vivir.

Los giros en el estado de ánimo aumentan cuando la percepción de la suerte, el valor personal o la propia felicidad parece depender del cumplimiento de las expectativas. La tristeza, la frustración o el enfado no son realmente agradables. A pesar de ello, también son ingredientes necesarios. ¿Qué puedes hacer para que tu felicidad no dependa completamente de las circunstancias externas?

1. Acepta que no todo depende de ti

Nadie puede tener un control absoluto de lo que pasa a su alrededor. ¿Pero cómo dejar atrás la rigidez mental para adoptar una postura más flexible ante el presente? Practica la aceptación. A través de ese poder transformas la realidad por medio de una respuesta asertiva, serena y amable.

2. Confía en el valor de las nuevas oportunidades

A veces, la fuente del sufrimiento reside en la dramatización de algunos acontecimientos que no son tan significativos en esencia. Podemos llegar a sentir que nuestra alegría depende completamente de un objetivo específico que, por el contrario, se aleja del horizonte próximo. Pues bien, confía en el valor de las nuevas oportunidades porque, si conectas con lo real en su dimensión integral, puedes ampliar tu perspectiva con otras muchas alternativas viables.

3. Cultiva cada día tu mundo interior

No solo es importante que cultives la presencia consciente para abrazar la vida desde el presente, sino también para conectar verdaderamente con tu centro vital. Es decir, el cambio es permanente cuando miras a tu alrededor. Y tú avanzas al ritmo del cambio a través de tu transformación interior.

Enriquece tu mundo emocional por medio de múltiples fuentes de inspiración: planes culturales, experiencias de introspección, conversaciones interesantes, espacios de soledad… Los gestos más sencillos pueden marcar la diferencia en un día cotidiano. Por ejemplo, a través de un libro tienes la posibilidad de evadirte de lo inmediato para viajar a un escenario totalmente diferente.

4. Encuentra el equilibrio entre «todo» y «nada»

Que tu felicidad no dependa de las circunstancias externas no significa que aquello que suceda sea poco relevante. Sin embargo, si das un valor absoluto a cada variable, tu felicidad parece depender constantemente de factores que no entran dentro de tu control. Es decir, una circunstancia puede tener una influencia concreta en tu mapa particular. Pero su dimensión y su significado pueden encontrar numerosos puntos intermedios entre el «todo» y la «nada». El modo en el que hablas sobre eso que sucede, y sobre tu propia forma de posicionarte ante lo que acontece, produce una huella. Por ello, utiliza palabras que se conviertan en una semilla de una esperanza que florece cada día en tu interior.

5. Adopta una respuesta diferente desde tu creatividad y tu libertad

Las circunstancias externas pueden producir respuestas muy variadas. Por ejemplo, no existe una única manera de interpretar, vivir o sentir eso que sucede. Tal vez tomes conciencia de que hay alguna respuesta que no alimenta tu bienestar, sino que lo limita. En ese caso, puedes transformar la realidad por medio de tu propia dimensión interior: actúa de forma creativa y aplica la inteligencia emocional. El proceso de aprendizaje no es automático ni inmediato. Ten paciencia contigo mismo y con tus propias emociones (especialmente, con las más incómodas).

6. Amplía la perspectiva: toma distancia ante los hechos

La dimensión de un hecho que rompe con las expectativas personales puede llegar a tener una magnitud considerable cuando se analiza desde el ego o desde un yo impaciente. El arte ofrece numerosas experiencias y formas de reflexión en torno a temas universales que producen un peso notable en la percepción de la felicidad. De este modo, tal vez en algún momento hayas ampliado tu perspectiva sobre una situación personal a través de un libro, una obra de teatro o una película. Es decir, conecta con la belleza de la vida a través del arte como forma de expresión, trascendencia e introspección.

7. Busca un sentido que dote de un significado positivo a aquello que sucede

No siempre es fácil buscar un sentido ante un hecho específico. Especialmente, cuando se trata de cultivar el optimismo, encontrar consuelo, alimentar la paciencia o afrontar la frustración. Sin embargo, la búsqueda de sentido y esperanza es una capacidad que potencia la resiliencia incluso en los escenarios más inciertos. El pensamiento de Viktor Frankl y sus enseñanzas siguen iluminando el camino de muchos lectores que encuentran una permanente fuente de inspiración en sus obras.

Por tanto, la formación en inteligencia emocional es un valor para la vida. Un valor que también potencia el desarrollo profesional. El próximo 8 de noviembre comienza una nueva edición del Curso Especialista en Inteligencia Emocional en Crearte Coaching. Un programa que ha sido aprobado por ICF que se impartirá de forma presencial en Madrid. ¡Contacta con nuestro equipo si quieres consultar más información sobre el programa!

Otros enlaces de interés:

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