Existe un valor que trasciende más allá de la búsqueda de reconocimiento o del ego personal: la humildad proporciona una mirada que está vinculada con la sabiduría de la sencillez. A través de la humildad podemos desvelar nuestro potencial, sin embargo, también es recomendable que aceptemos nuestros límites y nuestro desconocimiento. Y es que, al ir avanzando en la línea del conocimiento, vamos evolucionando. Una evolución que, en el ámbito del coaching, es clave para coaches y clientes.

Practica el valor de la humildad si trabajas como coach

Si trabajas como coach, o actualmente te estás formando para desarrollar dicha profesión, acepta que quizá no tienes todas las respuestas. Sin embargo, las respuestas en tu carrera profesional se desvelan a lo largo del camino. Del mismo modo, asume la humildad de tu propia posición en un proceso de coaching. Y es que, el cliente también puede convertirse en un verdadero maestro y en un ejemplo de sabiduría a través de sus decisiones, proceso de superación y constancia.

La humildad también es clave para ejercitar de forma consciente el compañerismo, la admiración y la colaboración con otros profesionales. Actualmente, el sector del coaching y el desarrollo personal se nutren con la implicación directa de profesionales con formación, motivación y experiencia. Pues bien, la práctica de la humildad es esencial para establecer vínculos con otros profesionales en espacios de aprendizaje, trabajo y networking. El coaching conecta con numerosos aspectos que tienen que ver con el ser humano. Por ello, trabajar en el ámbito del coaching implica iniciar un proceso de observación, aprendizaje, introspección y descubrimiento. Y ese descubrimiento se materializa a largo plazo cuando la mirada del coach trasciende más allá de la comodidad o de la aparente seguridad que aporta la experiencia.

Por otra parte, el mantenimiento de la humildad es clave para alcanzar el verdadero éxito personal y profesional: la felicidad. Las circunstancias cambian, los obstáculos existen, las dificultades pueden ser complejas o el nivel de satisfacción con los logros alcanzados también varía. La humildad es una fuente de sabiduría para valorar lo que realmente es importante. Y no siempre es fácil tener esa capacidad de discernimiento.

El valor de la humildad en coaching: practica la sencillez si inicias un proceso de coaching

En el apartado previo, hemos comentado la importancia que adquiere la humildad en el trabajo que desarrolla el coach. Sin embargo, dicha perspectiva también resulta esencial para un cliente que vive una experiencia única: un proceso de coaching. Un proceso que ofrece la posibilidad de superar barreras o poner en duda numerosos aspectos que se han dado por supuesto. Es decir, mediante esta experiencia de autoconocimiento, una persona puede llegar hasta los rincones más inesperados de su mundo interior. Aunque, para alcanzar ese grado de autoconocimiento, es esencial ser humilde.

El coaching, al igual que la filosofía, pone una atención relevante en el poder de la pregunta. Y es que, existen preguntas abiertas que tienen la capacidad de generar importantes transformaciones. «Solo sé que no sé nada», el célebre mensaje socrático, nos invita a abrazar con humildad nuestro propio desconocimiento. No se trata de interpretar su mensaje desde una perspectiva literal, puesto que cada persona posee una base de conocimiento a través de su experiencia. Sin embargo, cuando una persona asume sus propios límites desde múltiples perspectivas, da el primer paso para superarlos. En relación con el ámbito del coaching, es recomendable superar prejuicios, creencias limitantes y comportamientos que no son constructivos.

Conclusión: la humildad requiere de un continuo aprendizaje

El valor de la humildad enlaza con numerosas cuestiones: la ética, la filosofía de vida o el humanismo. Y, sin duda, es un valor que favorece el desarrollo del bien común en la sociedad actual. Más allá de la competitividad extrema, de la búsqueda de reconocimiento o del deseo de brillar por encima de los demás, la humildad afianza otros aspectos: la colaboración, la armonía, la sencillez, el equilibrio, la ayuda mutua…

El valor de la humildad en coaching: clave para coaches y clientes: ¿Qué opinas sobre la cuestión desde una u otra perspectiva? La propia humildad es un aprendizaje constante que implica vivir desde la autenticidad del ser, en lugar de adoptar una posición basada en el ego o la apariencia. Por ello, el coaching puede ayudarnos en este contexto para cultivar esa visión que se alinea con la sabiduría, la introspección y el autoconocimiento. Si quieres seguir formándote para trabajar como coach o para mejorar tu proceso de autoconocimiento, en Crearte impartimos formación de calidad sobre inteligencia emocional, comunicación, coaching, PNL y mindfulness.

¿Cómo te sientes cuando tu vida está totalmente alineada con la práctica de la humildad? ¿Y qué ocurre en tu interior cuando te alejas de ese enfoque? ¿Existe alguna situación concreta que pone a prueba tu propia conexión con la humildad? ¡Comparte tus reflexiones!

 

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